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GAPARI

La condición de primera raqueta del mundo fue puesta de manifiesto en el Open de Madrid, que coronó como campeona a la rusa Dinara Safina, después de superar con autoridad a la danesa Caroline Wozniacki (6-2 y 6-4), una aspirante bisoña, lejos aún de poner en cuestión la autoridad de su rival.
Dinara mantiene la estela de su hermano Marat, igual que ella dominadora del circuito. Marat Safin, que calcula su retirada, venció en el cuadro masculino madrileño en el 2004. La raqueta de Odense continúa como número uno del mundo, un premio a su destacado trabajo en Madrid y renta de su papel ascendente.

A Safina, sus detractores le cuestionan su condición de uno y critican el hecho de que esté en la cima sin ganar aún un Grand Slam a lo largo de su carrera.
Esta historia negativa para Safina se puede terminar en Roland Garros; ella fue finalista el año anterior y ahora rentabiliza sus condiciones en arcilla, Fue su tercera final seguida tras Stuttgart, que perdió ante Kuznetsova, a la que venció después en Roma. Son ya once los títulos que suma en su carrera, a los que añade el lustre de la final del Abierto de Australia, la de Roland Garros y la plata olímpica lograda en Pekín 2008.

La inauguración, ayer, del nuevo techo retráctil de la Pista Central de Wimbledon marcará un antes y un después en el torneo de hierba más prestigioso del mundo y hace recordar, también, la apasionante final disputada en el 2008 entre Roger Federer y Rafa Nadal, interrumpida por la lluvia.
Año tras año, edición tras edición, las inclemencias del tiempo, al igual que las fresas y el champán o la indumentaria rigurosamente blanca de los participantes, han sido una constante en esta competencia.
Con el estreno, este año, del nuevo techo en la majestuosa Pista Central, apodada, no sin razón, la “Catedral”, se espera agilizar el cuadro cuando previsiblemente la lluvia vuelva a alterar el organizado calendario previsto por el All England Club.

Para marcar dicho acontecimiento, el prestigioso club británico organizó ayer un mini torneo de exhibición en el que participaron grandes de este deporte.
Allí se reunieron gigantes de la raqueta, nombres legendarios para ser los primeros en jugar bajo el flamante techo. Fueron Andre Agassi, junto con Steffi Graff, la belga Kim Clijsters y el británico Tim Henman, que se midieron en encuentros de dobles mixtos y pasaron luego a disputar partidos individuales. Todo, para el deleite de los 15.000 congregados que pagaron 35 libras por boleto.
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