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Domingo, 9 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Poner al día al país

| Miércoles 28 noviembre, 2007



Poner al día al país

Con el objetivo de actualizar diseños con décadas de antigüedad, las autoridades gubernamentales han decidido ampliar dos contratos de concesión de carreteras para incluirles nuevas obras.
La tan esperada carretera entre San José y Caldera, proyectada a finales de la década de 1970 y cuyo inicio de obras está ahora programado para enero de 2008, contaría con puentes de cuatro carriles.
El otro proyecto que será ampliado es la carretera que unirá la capital nacional con San Ramón, la cual contaría con ocho carriles (cuatro por cada sentido) desde el puente Juan Pablo II hasta el Mall Real Cariari. Sin duda buenas noticias para quienes se trasladan diariamente en medio de agobiantes presas entre San José y Alajuela.
Estas ampliaciones buscan dar cabida a la creciente flota vehicular que fluye, en ocasiones a paso de tortuga, por las calles. Sin embargo también sirven como un penoso recordatorio del atraso que padece el país en materia de infraestructura.
Las ampliaciones de estos proyectos son ahora necesarias porque durante lustros y lustros han estado paralizados. Y mientras estos proyectos vitales, tanto para el desarrollo nacional como para el mejoramiento de la calidad de vida de la población, se adormecían en los corrillos gubernamentales, los costarricenses se multiplicaban y muchos veían cumplido su legítimo deseo de poseer un vehículo.
La población en general paga un altísimo precio por los atrasos en infraestructura que han caracterizado al país. Los empresarios enfrentan costos extra de mantenimiento de sus flotillas de distribución, entre muchos otros. Los conductores pierden su salud mental, su cordialidad y no digamos la gentileza en los exasperantes embotellamientos diarios. Costa Rica pierde competitividad ante vecinos como Panamá que con agilidad emprenden ambiciosos proyectos.
El anuncio de que el inicio de obras de la carretera a Caldera será en enero del próximo año ha sido recibido con cierta incredulidad por parte de los lectores de LA REPUBLICA, según muestra el sondeo semanal de la página web.
Tal vez el cumplimiento de este plazo, tantas veces pospuesto rompa el recelo de los costarricenses, para que estos empiecen de nuevo a creer en un país que avanza.