Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 22 Noviembre, 2013

No todos los políticos son iguales, ni para resolver los problemas de empleo, ni de crecimiento, ni de la distribución de la riqueza e impuestos


Sinceramente

¿Políticos iguales?

Las elecciones son la herramienta para nombrar a los titulares de los poderes públicos, que habrán de administrar el Poder Ejecutivo y constituir la Asamblea Legislativa desde 2014 hasta 2018. ¿Pero para qué los escogemos? He escuchado a muchos decir que todos los políticos son iguales, en consecuencia por qué tanto esfuerzo para realizar una escogencia.
Creo que en el ámbito personal todos los miembros, de todas las papeletas, de todos los partidos, son un formidable elenco de virtuosos ciudadanos. Estudiosos, estudiados, responsables, enterados de la problemática que aqueja a nuestro país.
Sin embargo siento de manera muy clara que ni todos los políticos son iguales ni todos los partidos que están en la lid son capaces de llegar a gobernar a Costa Rica de manera adecuada. Tampoco sus soluciones son iguales, o parecidas. Para gobernar un país se requiere de la experiencia para hacerlo. Costa Rica no está para experimentos.
Estoy convencido de que para el gobierno de un país como el nuestro es menester poseer un claro sentido y una idea imborrable de lo que los ciudadanos quieren y de lo que los ciudadanos sufren. Ciertamente no es necesario haber sufrido todos los problemas que en el país existen, pero quien nos dirija debe de tener claro cuál es el conjunto de problemas y soluciones a esos.
¿Cómo vamos a mejorar la gobernabilidad de un país como el nuestro sin una reforma política seria?
Tenemos un serio déficit fiscal y el Gobierno pide más ingresos. Unos grupos con firmeza señalan que los “ricos” deben de pagar más impuestos, que los “ricos “son defraudadores”, que los “ricos” no pagan lo suficiente.
Si yo fuera blanco de esa hambre fiscal y me gravaran impuestos mayores de los que pagaría en otros países, dejaría a Costa Rica como sede de mi gestión productiva. Ya está sucediendo por el costo eléctrico y las limitaciones en comunicaciones e infraestructura.
El país no está aislado y si las condiciones acá son crecientemente difíciles y gravosas, muchos negocios invertirán fuera de Costa Rica y el crecimiento y el empleo no crecerán. El país no está solo en su entorno y otros buscan afanosos captar el ahorro extranjero. Si creamos un clima difícil en el país, haremos crecer a los vecinos. El capital es cobarde y huye rápido y veloz.
Sobre gobernabilidad, reforma política, déficit fiscal, impuestos y gastos no todos piensan igual ni actuarían de igual manera. Así que no todos los políticos son iguales, ni para resolver los problemas de empleo, ni de crecimiento, ni de la distribución de la riqueza e impuestos. No todos reaccionarán igual. Allí está la diferencia a buscar. Aspirar a la alternabilidad ha sido muy costarricense y claro es muy sano.
No debemos confundir nuestra insatisfacción presente y nuestro voto protesta con la elección de personas que puedan dañar de manera irreparable la economía, la sociedad y las estructuras democráticas del país. La elección es un asunto muy serio y trascendente.
Los candidatos deben claramente referirse a estos temas y definir sus posiciones.

Emilio Bruce
Profesor
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