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Martes, 20 de noviembre de 2018



FORO DE LECTORES


Políticas efectivas para una población saludable

| Viernes 27 mayo, 2011


Políticas efectivas para una población saludable

Sobre el editorial de LA REPUBLICA del 25 de mayo, sobre políticas para ser saludables, es de vital importancia para la industria alimentaria aclarar algunas afirmaciones realizadas en el escrito y plantear reflexiones que permitan abordar de manera integral un problema que afecta a la población costarricense, y cuya solución requiere esfuerzos en varias vías.
El editorialista define de manera generalizada “comida chatarra”, cuando habla de los alimentos en escuelas, colegios y universidades, sentenciando a un grupo de productos como “principales culpables de las interminables legiones de gorditos”. Nada más equivocado, prejuicioso y carente de sustento.
Este tipo de prejuicios dan pie a propuestas regulatorias excesivas como la del actual gobierno, que busca prohibir la comercialización de alimentos empacados en las escuelas, incluyendo en tal prohibición productos como jugos tropicales de frutas, leche, queso, yogur, productos de panificación, entre otros, cayendo así todos en la trampa de medidas cortoplacistas y de satisfacciones populares inmediatas, sin que ello implique una solución real al problema, porque los problemas de fondo, se deben resolver con muchísimo trabajo en conjunto con la Industria y requieren educación, entrega y alianzas que demandan esfuerzo.
Contrario a lo que manifiesta LA REPUBLICA, ningún alimento es malo ni bueno por sí mismo, cada uno contiene nutrientes básicos como lo es la grasa, el azúcar y la sal. Estos nutrientes provenientes de la naturaleza misma, son fundamentales para el ser humano como fuentes de energía y vida y los podemos encontrar en los diferentes tipos de productos alimenticios, sean estos frescos, cocinados en casa o procesados y empacados.
Tal y como lo dice el mismo editorialista, el problema de mala alimentación tiene un origen multifactorial, relacionado con la educación del individuo y su actividad física, como mecanismo real para mantener un estilo de vida saludable; no obstante, se equivoca LA REPUBLICA, al señalar que hay alimentos que se deben prohibir en los centros educativos, pues semejante aseveración, parte del supuesto desinformado de que la merienda que un estudiante come de manera transitoria en un recreo, es la que mayor peso tiene en la ingesta integral, cuando en la realidad, el mayor porcentaje de ingesta alimenticia sucede en el desayuno, el almuerzo y la cena, actividades que se realizan en los comedores escolares y en el hogar, no en las pulperías de los centros educativos. ¿Por qué nadie opina entonces sobre los desequilibrios nutricionales presentes en el menú de los comedores escolares, lugar donde realmente se debe aprender a comer?
Efectivamente, es a partir de los cambios en los factores mencionados y en los hábitos de vida de las familias, que un porcentaje de la población ha desbalanceado su ingesta integral, lo cual ha creado excesos o carencias que producen lo que tenemos hoy: obesidad y desnutrición, al mismo tiempo, presentes en sectores diferentes de la sociedad.
Por tal motivo, lejos de desconocer la existencia de un problema social, la industria alimentaria de manera responsable ha puesto sobre la mesa una serie de propuestas para la ejecución exitosa de una estrategia país, con resultados medibles en el tiempo y con efectos concretos sobre la población vulnerable; con políticas integrales que involucren ejercicio, educación en el aula y en el hogar sobre adecuados hábitos alimenticios, y no con prohibiciones ni imposiciones discriminatorias y poco efectivas, que no resuelven ningún problema, pero dan una imagen pública de que algo se está haciendo, sin importar las consecuencias que las mismas puedan traer a la industria, sin cumplir los objetivos que son prioritarios para todos.

Marco Cercone
Presidente Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria