Políticas energéticas diferentes que conducen a resultados diferentes: los casos Noruega y Costa Rica (Parte I)

Noruega, que es un país referente de desarrollo sostenible a nivel mundial, tiene una población parecida a la de Costa Rica (5,6 millones y 5,3 millones de personas respectivamente), pero las políticas energéticas de ambos difieren notablemente.
Distintas políticas energéticas generan realidades distintas en el desarrollo energético, incluyendo la matriz de producción, los costos, la seguridad energética, la sostenibilidad, la dependencia geopolítica, la estabilidad económica, la competitividad económica, el desarrollo económico y social, la salud ambiental, la calidad de vida de los habitantes, el desarrollo humano y la vulnerabilidad económica.
En esta columna se analizan las principales diferencias entre las políticas energéticas de Noruega y Costa Rica.
1. Organización gubernamental separada de los sectores ambiente y energía en Noruega vs organización fusionada en un solo ministerio
En Noruega, el gobierno tiene separadas las carteras de energía y ambiente en dos ministerios distintos a nivel del gabinete: el Ministerio de Energía y el Ministerio de Clima y Ambiente. Este es el tipo de organización que utilizan los países ambiental y energéticamente exitosos del mundo.
El tema de la separación de los sectores ambiente y energía en el mundo y sus ventajas se analizó en cuarto columnas pasadas: “¿Separación o fusión de los sectores ambiente y energía a nivel ministerial? (Partes I, II, III y IV)”.
El Ministerio de Energía gestiona los recursos energéticos del país, incluyendo energías renovables, petróleo y gas natural. El Ministerio de Clima y Ambiente se encarga de la protección del ambiente en todos los sectores (incluyendo el sector energético), la conservación, las políticas de cambio climático y la mitigación continua de la contaminación.
La misión principal del Ministerio de Energía de Noruega es garantizar un desarrollo energético coordinado e integral que conduzca a la creación de alto valor para la sociedad, mediante una gestión estratégica, eficiente, segura y respetuosa con el ambiente de todos los recursos energéticos del país.
La misión principal del Ministerio de Clima y Ambiente de Noruega es liderar las políticas climáticas y ambientales del gobierno para garantizar un ambiente sano, limpio y diverso, así como un desarrollo sostenible efectivo.
Siendo la energía el motor del sistema económico y social de un país, este sector se gestiona con base en una sólida política energética basada en criterios y estudios técnicos y científicos (económicos, sociales, ambientales, estratégicos, etc.), cumpliendo con todas las políticas y requerimientos emitidos por el Ministerio de Clima y Ambiente, y otros ministerios que intervienen en el desarrollo energético, como el Ministerio de Trabajo e Inclusión Social y el Ministerio de Finanzas.
En Costa Rica, contrario a la tendencia mundial de tener separados ambos ministerios, los sectores ambiente y energía se fusionaron a nivel ministerial en el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) en 1990, lo que ha causado la política energética se haya ido debilitando con el tiempo y que se hayan introducido dogmas y visiones doctrinarias o ideológicas que han anulado casi por completo la rectoría y la dirección estratégica del sector energía en la vida real.
Esto ha provocado, por acción y omisión, la excesiva y creciente dependencia del país de los caros derivados de petróleo importados y la falta de transición energética, como fue analizado en columnas anteriores, incluyendo las cuatro señaladas anteriormente “¿Separación o fusión de los sectores ambiente y energía a nivel ministerial? (Partes I, II, III y IV)”.
2. Visión de nación energética con exportaciones de energía vs visión enfocada únicamente en el abastecimiento local con fuertes importaciones de derivados de petróleo
En Noruega, la política energética se fundamenta en una visión de “Nación Energética” y, como parte de esta visión, es un gran exportador de energía (electricidad, petróleo y gas natural).
Más del 98 % de la electricidad, generada a partir de energías renovables, se utiliza para consumo nacional y exportaciones y el petróleo y el gas natural que se produce son utilizados también para consumo local y exportaciones.
Este país es el mayor productor y exportador de petróleo y gas natural de Europa occidental, lo que contribuye fuertemente a la seguridad energética del continente.
En su conjunto, Noruega exporta más del 95% de su producción de petróleo y gas natural, abasteciendo una gran parte de la demanda europea. Cerca del 98% de su gas natural producido se exporta y alrededor del 85% de la producción de crudo se destina a la exportación.
Las exportaciones de crudo de Noruega alcanzaron un máximo histórico en marzo de este año, después de que la guerra en Irán y el cierre de la crucial ruta marítima del estrecho de Ormuz restringieran la oferta del Golfo Pérsico y dispararan los precios del petróleo[1], lo que le ha generado enormes ingresos adicionales a los que ya venía teniendo.
Su consumo interno de combustibles fósiles es muy pequeño con respecto a las exportaciones debido al tamaño de su economía y a los importantes avances en la transición energética basada en la electrificación creciente del país (con electricidad generada prácticamente con energía hidroeléctrica), lo que ha venido reduciendo el consumo interno de petróleo.
Con respecto a la electricidad, este país no solamente es autosuficiente, sino que es uno de los mayores exportadores eléctricos de Europa, y suple, entre otros, al Reino Unido, Alemania, Suecia, Dinamarca y los Países Bajos a través de cables submarinos y otros medios.
Estos intercambios comerciales se realizan a través del mercado competitivo europeo de electricidad, permitiendo a Noruega actuar como “una gran batería” para el continente, exportando cuando sus embalses están llenos y los precios favorables.
La política de Noruega de desarrollar y exportar petróleo y gas natural, con las más estrictas normas ambientales, mientras exista una demanda internacional, le genera al país una gran riqueza nacional para su desarrollo económico y progreso social.
Los niveles de exploración, producción y exportación de gas natural y petróleo responden a la creciente demanda internacional de estos dos recursos energéticos naturales.
Esta política de desarrollo pleno de todos sus recursos energéticos, con una disminución continua de su consumo interno de petróleo y gas natural y altas exportaciones ambos, impulsadas por la demanda internacional y que le generan al país una enorme riqueza nacional, es equilibrada con ambiciosos y estrictos objetivos climáticos y ambientales.
En Costa Rica, la política energética nacional no concibe al país con una visión de “Nación Energética” y se centra básicamente buscar el abastecimiento energético local con fuentes renovables nacionales y una gran cantidad derivados de petróleo importados.
La energía no se visualiza como una fuente de riqueza nacional para potenciar el desarrollo económico y el progreso social, como sí se hace en Noruega y muchos otros países ambiental y energéticamente exitosos (que además son económica y socialmente exitosos).
Aunque la visión teórica de la política energética es satisfacer solamente la demanda nacional con energías renovables, la realidad muestra otra cosa.
Desde que se dio la fusión de los sectores ambiente y energía a ministerial con la creación del MINAE en 1990, esta política ha provocado, por acción u omisión, lo siguiente:
- Una disminución continua de la participación de las energías renovables nacionales, que son las únicas que se permite desarrollar en el territorio nacional y que actualmente representan el 29,7% del abastecimiento energético nacional.
- Un aumento continuo de las costosas y vulnerables importaciones de derivados del petróleo, que actualmente representan el 70,7% del abastecimiento energético nacional
Durante el período de 1990 al 2024, mientras que en Costa Rica la participación en el abastecimiento energético nacional de las energías no renovables (principalmente petróleo importado) pasó del 54.1% al 70.7%, lo que representa un aumento del 30,7%, en Noruega, la participación de las energías no renovables en su abastecimiento energético pasó del 40,8% al 20,2%, lo que representa una disminución de -50,5% (principalmente petróleo nacional), siendo este país un gran exportador de petróleo y gas natural.
3. Aprovechamiento pleno de la riqueza energética nacional en Noruega vs desaprovechamiento en Costa Rica y traslado de la riqueza que genera la producción de las caras y crecientes importaciones petroleras nacionales a los países exportadores
En Noruega, la política energética impulsa el desarrollo energético integral de todas las fuentes de energía con las más estrictas normas ambientales y, con la riqueza creada por las fuentes no renovables (gas natural y petróleo), genera las capacidades (financieras, etc.) necesarias para fortalecer, entre muchas otras cosas, el desarrollo económico y social, la conservación y la protección ambiental, la calidad de vida, el desarrollo humano, los fondos de pensiones, los sistemas de salud y de educación y la transición energética.
El gobierno noruego obtiene sus ingresos de la producción y exportaciones de petróleo y gas natural mediante impuestos, participación directa en yacimientos de petróleo y gas y dividendos de su participación del 67% en la empresa Equinor.
Noruega canaliza su riqueza de los hidrocarburos al presupuesto nacional y a su fondo soberano de riqueza nacional, el cual se nutre de los grandes excedentes generados por los ingresos de la producción y exportaciones de petróleo y gas natural del país, y es actualmente el mayor fondo soberano del mundo.
Este fondo se creó tras el descubrimiento de petróleo y gas natural en el Mar del Norte. Su objetivo inicial era proteger la economía de las fluctuaciones del mercado petrolero internacional y ahora funciona además como una enorme reserva financiera y un plan de ahorro nacional a largo plazo para que tanto las generaciones actuales como las futuras se beneficien de la riqueza petrolera y gasífera del país.
El fondo ha crecido a tal nivel que, desde hace varios años, los rendimientos generados superan sistemáticamente los ingresos que el país recauda directamente de sus propias exportaciones de petróleo y gas natural.
Genera regularmente un ingreso neto anual (por la rentabilidad de las inversiones del fondo) que supera significativamente el flujo de efectivo neto del Estado proveniente de la extracción y exportación de petróleo y gas natural.
En los últimos años, las ganancias anuales por inversiones del fondo han oscilado entre 200.000 y 250.000 millones de dólares, mientras que el flujo de efectivo neto de las exportaciones de petróleo ronda entre 60.000 y 90.000 millones de dólares por año.
El fondo soberano (valorado en aproximadamente 2,2 billones de dólares), se rige por un estricto marco legal que contiene una regla presupuestaria o regla fiscal. Este mandato impide que el gobierno gaste el capital del fondo, permitiendo retiros únicamente de los rendimientos de inversión generados.
Este fondo le garantiza a las generaciones actuales y futuras que los beneficios económicos y financieros del aprovechamiento pleno de las reservas de petróleo y gas natural del país perduren más que los recursos físicos, una vez que las reservas vayan disminuyendo en las próximas décadas.
Noruega continúa explorando activamente con las nuevas y mejores tecnologías que están emergiendo continuamente en busca de nuevos yacimientos de petróleo y gas natural. La exploración y desarrollo de nuevos yacimientos se mantiene muy activa en toda la plataforma continental marina.
El capital del fondo soberano y los ingresos continuarán creciendo año con año con la producción de los yacimientos actuales y de los futuros yacimientos que se van a ir descubriendo con las nuevas y mejores tecnologías que continuamente están emergiendo.
La evidencia muestra la producción y exportación de petróleo y derivados ha convertido a Noruega es uno de los países más ricos y prósperos del mundo.
Como bien lo han señalado múltiples estudios, “en gran medida este país le debe su prosperidad a los yacimientos de petróleo y de gas natural”[2], los cuales han hecho que “Noruega sea uno de los países más ricos del mundo”[3].
Además de los recursos petroleros y gasíferos que este país tiene, su verdadera prosperidad no radica solamente en la extracción y comercialización de estos recursos, sino también en la forma como el Estado administra estos ingresos.
El Fondo Soberano, que ha sido un potente “motor” financiero, ha convertido un recurso natural finito del subsuelo (petróleo y gas natural) en una fuente de riqueza financiera perpetua para beneficio de las actuales y futuras generaciones.
En Costa Rica, contrario a Noruega y a la gran mayoría de países del mundo, la política energética únicamente permite desarrollar las fuentes renovables nacionales, y con obstáculos en la vida real (cuya participación en el abastecimiento energético nacional viene reduciéndose año con año), prohíbe el desarrollo de las fuentes no renovables en su territorio (en particular su potencial de gas natural y petróleo) y aumenta continuamente las masivas importaciones de los caros derivados de petróleo provenientes del incierto y volátil mercado petrolero internacional.
Las exploraciones realizadas en el territorio nacional en el pasado identificaron un importante potencial de gas natural y petróleo, razón por la cual se promulgó una nueva ley (No. 7399) para que el país fuera más efectivo en promover, fomentar, autorizar y regular la exploración y la explotación de gas natural y petróleo utilizando estrictos mecanismos y estándares para c conservar y proteger el ambiente, la cual está vigente, junto con sus cinco reglamentos.
Pero, hace unos años, la política energética de un gobierno de turno prohibió continuar con las exploraciones que se venían realizando y planeando para buscar una eventual producción comercial de gas natural y petróleo.
Lo hizo mediante un decreto ejecutivo que estableció una moratoria a estas actividades en el territorio nacional por razones ideológicas, y al seguir vigente, forma parte de la política energética.
Los sesgos y dogmas ideológicos que se han introducido en la política energética a través del tiempo, desde que se fusionaron los sectores de ambiente y energía a nivel ministerial en el MINAE en 1990, han convertido al país, entre otras cosas, en un importante importador de derivados de petróleo y, a través de estas grandes y crecientes importaciones, ha trasladado al extranjero la generación de la gran riqueza que estas importaciones nacionales generan a nivel de la producción en el extranjero.
La alta y creciente dependencia energética del exterior y el elevado crecimiento de las importaciones petroleras, para subsanar el creciente déficit energético creado por la política energética, es el resultado de los obstáculos y las prohibiciones ideológicas al desarrollo energético nacional.
Este tema se analizó ampliamente en las dos columnas anteriores tituladas “Implicaciones estratégicas de las actividades primarias relacionadas con las crecientes importaciones petroleras que realiza el país (Partes I y II)”.
4. Continuación
En la siguiente columna (Parte II) se continuará analizando las diferencias entre las políticas energéticas de Costa Rica y de Noruega y sus resultados.
[1] Euro News, https://es.euronews.com/business/2026/04/15/las-exportaciones-de-crudo-de-noruega-suben-un-68-en-marzo-por-la-guerra-en-iran
[2] Sovereign Wealth Funds as a New Instrument of Climate Protection Policy Wuppertal Institute for Climate, Environment and Energy, Germany, by Dr. Danyel Reiche, Research Group Future Energy and Mobility Structures, December 2008, http://www.wupperinst.org/uploads/tx_wibeitrag/WP173e.pdf
[3] Norway Economy, http://www.factrover.com/economy/Norway_economy.html
