Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 21 Septiembre, 2011


Hablando Claro
Política y esperanzas

Tratando de entender los hechos políticos que han llevado a construir un camino aparentemente viable y expedito para aprobar por fin una reforma tributaria en el país, intento articular algunos factores que expliquen por qué este parece ser el mejor momento para tomarnos la amarga medicina de nuevos gravámenes:
1. El gobierno entró con el pie izquierdo al forjar (forzar) una alianza con el Libertario. Con tal de hacerse del directorio legislativo en mayo de 2010 pagó el alto precio de su inmovilización.
2. La desatinada escogencia de su liderazgo de primer año en el Congreso y el terrible error táctico de intentar aquel fallido y repudiado incremento salarial no hizo sino complicarle más su inexperto manejo.
3. El “divorcio” libertario en abril pasado no pudo haberle caído mejor a la Administración Chinchilla.
4. Después de la abrupta separación, la cristalización de la coalición opositora para tomar control del Directorio Legislativo (lo dijimos varias veces en abril y mayo) era lo mejor que podía pasarle para asimilar su nueva condición.
5. El PLN se vio forzado a hacer por fin el postergado cambio de mando en su bancada. Antes se había sacrificado en un malogrado juego, el primer ministro de la Presidencia.
6. Ambos hechos políticos le dieron a la bancada oficialista una cohesión que nunca tuvo en su primer año, donde se impuso una impericia política impropia hasta el infantilismo inaceptable dada su condición de bancada de gobierno y de partido sesentón. Con las lluvias de mayo, se acabaron los berrinches.
7. Todo aquello que parecía ahondar su descalabro, le posibilitó al Ejecutivo asentarse con aireados liderazgos, pero sobre todo con el espejo de una realidad que no había previsto.
8. En estos meses por fin mejoró su desempeño. movió el péndulo al centro para reposicionarse no solo en la razón inicial de existir de Liberación Nacional, sino también en la realidad política de hoy; es decir, con el poder compartido.
9. Mientras tanto, el PAC ha empezado a aceptarse a sí mismo como un actor político adulto metido en política de verdad. Sufre también de contradicciones internas, pero todas son propias del camino hacia la madurez.
Los factores políticos de una situación determinada no pueden verse aisladamente. Estos además no son todos; pueden quedarse siempre piezas sueltas en el ajedrez. Lo significativo aquí es que el tablero se está moviendo y los ciudadanos-espectadores vemos por fin buenas jugadas.
Claro, habrá que ver si este importantísimo y serio juego que es la reforma fiscal cristaliza, entre otras cosas, porque no sabemos cómo moverán sus fichas otros actores de la escena social. En política como en la vida, siempre estamos recomenzando. Lo positivo es recuperar esperanzas.

Vilma Ibarra