Leiner Vargas

Leiner Vargas

Enviar
Martes 15 Octubre, 2013

¿Como revisar, corregir y evaluar nuestro sistema fiscal para que pueda contribuir con la mayor equidad y sobre todo, con la sostenibilidad ambiental?


Reflexiones

Política fiscal verde

Ciertamente el Estado requiere nuevos impuestos y una mayor efectividad y eficiencia en el uso de los actuales. Es imposible como sociedad evadir la responsabilidad histórica de financiar la salud, la educación, la cultura, la ciencia y tecnología, la infraestructura y la protección social, entre otros temas de enorme interés para su desarrollo.
Sin embargo, a la visión tradicional fiscalista de los temas de hacienda se le deben agregar dos objetivos adicionales, por una parte, favorecer una mejor y más progresiva distribución del ingreso y de la riqueza en general y, como segundo aspecto, la necesidad de virar los incentivos hacia procesos, productos y tecnologías menos intensas en carbono y en general, que favorezcan un uso sostenible de nuestros recursos naturales.
Los impuestos verdes son instrumentos fiscales que motivan la producción y el consumo de forma sostenible, castigando a quienes generan más contaminación. Adecuadamente diseñados, pueden favorecen la compra de insumos, la estructura de procesos, la adaptación de tecnología y el consumo bajo en carbono o de menor impacto en su huella ecológica.
Dichos impuestos son tasas o cargos fiscales diferenciados (impuestos) o para-fiscales (tasas, canon o subsidios) que se imponen a aquellas actividades, insumos, procesos productivos, tecnologías o consumo de bienes finales con alto uso de carbono, agua, energía o que llevan altos desechos no reciclables.
Una reforma fiscal puede contribuir a la competitividad, la sostenibilidad y el uso responsable en general de la huella ambiental, tanto a nivel individual como en el tema empresarial.
En Costa Rica, un país con un gasto tributario de cerca de 6 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB) (bienes exentos del pago de impuestos) se requiere una amplia revisión de dichos incentivos tributarios.
Es así como podríamos motivar mejores procesos productivos, que ahorren energía, agua y en general recursos, y fortalecer el creciente consumo sostenible. Esto llevaría a un aumento de la rentabilidad de producir limpio y de generar menor impacto al medio ambiente en general.
Del lado de la demanda, como sociedad hemos invertido importante tiempo en favorecer una cultura que defienda el medio ambiente. Ahora, debemos motivar incentivos fiscales y para-fiscales, que le den sustento a ese consumidor más exigente en lo ambiental, por el lado de la oferta. Lo uno sin lo otro es insostenible.
Aprovechando que vamos a tener una amplia discusión en materia fiscal en los próximos meses, se debe pensar en, ¿cómo revisar, corregir y evaluar nuestro sistema fiscal para que pueda contribuir con la mayor equidad y sobre todo, con la sostenibilidad ambiental en lo que se produce y consume?


Leiner Vargas Alfaro

www.leinervargas.com