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Política comercial entra en contienda electoral

A menos de un año de las elecciones en EE.UU. demócratas y republicanos defienden sus posiciones sobre el libre comercio

Washington
EFE

El futuro de la política comercial de Estados Unidos se perfila como uno de los temas dominantes de la campaña rumbo a los comicios presidenciales de 2008, en un momento en que el proteccionismo atrae titulares, afirmaron ayer expertos.
A menos de un año de las elecciones en Estados Unidos, los aspirantes demócratas y republicanos a la presidencia defienden sus posiciones sobre el libre comercio ante un electorado descontento con el rumbo de la economía.
Una encuesta telefónica divulgada ayer por la empresa Zogby International dio cuenta de un “electorado enojado”, en el que cuatro de cada cinco demócratas y dos tercios de los republicanos están disconformes con el sistema político nacional.
Además, un sondeo difundido por el German Marshall Fund, un centro de estudios políticos en Washington, indicó que ha disminuido el apetito de los estadounidenses por el libre comercio del 64% en 2006 al 60% en la actualidad.
El déficit comercial con China y la pérdida de empleos por la competencia en el exterior, sobre todo en el sector manufacturero, son fenómenos que no solo han puesto a prueba la política comercial del Gobierno, sino que ahora sirven de abono en los debates electorales.
En cada foro público los demócratas, en particular, se han presentado como paladines de las clases media y trabajadora, aquejadas, según ellos, por los efectos nocivos de la liberalización comercial.
Mientras, los candidatos republicanos aseguran que el libre comercio es el antídoto para la pobreza, promueve la buena vecindad y la competitividad global del país, y ayuda a resguardar la seguridad nacional.
“En las últimas décadas el asunto comercial no ha sido un tema decisivo en las elecciones presidenciales en Estados Unidos, pero el próximo año podría ser distinto”, dijo a Efe Daniel Griswold, director del Centro para Estudios sobre Política Comercial del Instituto Cato.
“Muchos estadounidenses se muestran escépticos respecto al comercio: culpan al libre comercio de la pérdida de empleos, pero también entienden que es necesario que Estados Unidos participe en la economía global para la creación de empleos”, agregó.
Griswold vaticinó que los demócratas tratarán de usar el comercio como un tema de campaña, “porque es un asunto importante para su base y para los sindicatos que los apoyan”.
Pero “la retórica en contra del comercio, que arranca muchos aplausos para los demócratas en los debates, no suma votos, porque los electores tienen otras preocupaciones cuando van a las urnas”, observó.
Entre esas preocupaciones predominan la guerra en Irak, la economía y la reforma del sector de salud, según las encuestas.
La fijación -y división- de los demócratas en torno al comercio son diáfanas en los corredores del Congreso, que ya aprobó el Tratado de Libre Comercio con Perú y tiene pendiente votar los suscritos con Colombia, Panamá y Corea del Sur.
También han salido a relucir en los debates nacionales.
En un encuentro en Iowa el pasado 15 de noviembre, los senadores demócratas Barack Obama y John Edwards destacaron que el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) ha favorecido a los ricos y ha dejado en la calle a miles de trabajadores estadounidenses.
Pocos días después, Obama criticó que la senadora Hillary Clinton apoyaba el TLCAN, pero ahora, como candidata, se opone al pacto entre Estados Unidos, Canadá y México, que entró en vigor en 1994.
“Supongo que cambiar de postura para acomodarse a la politiquería del momento puede ser una inteligente táctica de campaña, pero no es el tipo de liderazgo firme que el país necesita”, argumentó Obama.
Por su parte, Edwards ha aportado un canto populista al debate electoral, exigiendo mayores protecciones laborales y ambientales.
Lori Wallach, del grupo Public Citizen, recordó que los demócratas recuperaron el control del Congreso el año pasado con promesas de corregir la política comercial.
Sin embargo, la clase política ha hecho caso omiso del “mensaje claro” de los votantes y le pasarán la factura en las elecciones del próximo año, advirtió.
El libre comercio deja mal sabor de boca entre la base demócrata y eso explica que la federación sindical AFL-CIO lleve a cabo una campaña cibernética para exigir de los candidatos una plataforma que se decante, sin ambigüedades, a favor de los trabajadores.
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