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Policial con sello clásico

• Con su tercer largometraje, James Gray se consagra como cineasta de punta en su generación

Dueños de la noche
(We Own the Night)
Dirección: James Gray. Reparto: Joaquín Phoenix, Eva Mendes, Mark Wahlberg, Robert Duvall. Duración: 1.57. Origen: EE.UU. 2007. Calificación: 8.

El guionista y director neoyorquino James Gray, nacido en 1969, se dio a conocer durante la edición número 51 del Festival de Venecia. En ese entonces, recibió un par de galardones por su ópera prima “Pequeña Odesa” (1994), sólido drama gansteril ubicado entre inmigrantes de origen ruso. Su segunda entrega “La traición” (The Yards, 2000) confirmó sus cualidades de narrador atento y preciso, influenciado por las obras de Francis Ford Coppola y Martin Scorsese.
Con su tercer largometraje “Dueños de la noche”, Gray se consagra como cineasta de punta en su generación. Se trata de un intrigante policial con sello clásico, cuya trama gira alrededor de los conceptos de honor, justicia y lealtad.
Robert Grusinsky es la oveja negra de su familia. Su padre es un capitán condecorado de la policía de Nueva York; su hermano Joseph siguió las huellas paternas y es un respetado oficial. El, en cambio, cambió su nombre en Bobby Green y ahora es el gerente de un popular club nocturno de Brooklyn.
Cuando sus familiares le piden su ayuda, para investigar a un narcotraficante que usa el local como base de operaciones, Bobby se niega a colaborar. Poco tiempo después, Joseph es víctima de un vil atentado, que lo lleva al borde de la muerte. Este suceso constituye el punto de giro, en una historia estructurada básicamente como una parábola moral, donde el protagonista debe escoger entre ambiciones personales y sentido del deber.
Un poco esquemático, en su rígida separación entre héroes y villanos, el relato no es particularmente original e incluso contiene claras analogías con “Los infiltrados” (The Departed, 2006) de Scorsese. Aun así, se desarrolla de manera rigurosa, adquiriendo el peso y la resonancia emotiva de una tragedia griega. Goza de una pulida composición de los encuadres e interpretaciones de primera. Joaquín Phoenix, Mark Wahlberg y Robert Duvall dan lo mejor de sí mismos. Hasta Eva Mendes parece capaz de actuar, aunque su personaje —alejado de los cánones tradicionales de la mujer fatal— termina siendo el más desdibujado.
Destaca también el empleo creativo de la banda sonora, incorporando canciones de fondo y música incidental de manera ejemplar.
La mano de un director que conoce su oficio, se nota sobre todo en dos secuencias magistrales: una operación encubierta, caracterizada por una tensión en constante aumento; y una silenciosa persecución de automóviles bajo la lluvia, que quita la respiración.
En momentos como estos, “Dueños de la noche” revela su condición de filme denso, robusto y envolvente, narrado con solvencia y lenguaje depurado.
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