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“Investigaciones internas son una muestra de transparencia”, afirmó director de la Fuerza Pública
Policía ante punta de iceberg de corrupción


• Actualmente están en estudio al menos diez denuncias ciudadanas por presunta corrupción policial
• Escuela de Policía trabaja en modernización de cursos, enfatizando aspectos éticos

Eduardo Baldares
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Los dos recientes escándalos por presunta corrupción a lo interno de la Fuerza Pública parecen ser tan solo la punta del iceberg, pues al menos diez denuncias más se estarían analizando en este momento.
Si ya ocho de cada diez costarricenses perciben a los oficiales como sobornables —según una encuesta de la Escuela de Matemática de la Universidad de Costa Rica—, este tipo de noticias empeoraría aún más la imagen de la policía.
Sin embargo, en los altos mandos de la institución se espera que este efecto sea de corto plazo, y que con el transcurrir del tiempo la población comprenda que estos tumores han quedado expuestos ante la opinión pública precisamente porque existe voluntad interna de extirparlos.
“Indudablemente estas noticias tienen un efecto inmediato negativo, pero a largo plazo debe prevalecer la imagen de una institución que está luchando contra los brotes de corrupción, y por ende trata de aumentar la confianza de la ciudadanía”, analizó Erick Lacayo, director de la Fuerza Pública, para quien “las investigaciones internas son una muestra de transparencia”.
Además de los dos casos recientes, en los que se estudian presuntos nexos de policías con narcotraficantes en las comisarías de Heredia y de Limón, Lacayo confirmó que gracias a denuncias ciudadanas a través de la línea 911 hay otros que están en fase de investigación. “Son de diez a 15 más”, dijo.
“Debe quedar en evidencia que vamos a ser inflexibles en el tema de la corrupción”, complementó Janina del Vecchio, ministra de Seguridad.
Lacayo adelantó que se están evaluando cambios en la Escuela de Policía, de manera que se amplíe de una sede a tres, sin descartar que después sean más. “Lo que se busca es reforzar el reclutamiento regional”, explicó.
Además, se pretende revisar permanentemente la parrilla curricular, fomentando su evolución según dicten circunstancias, tales como los métodos criminales en boga, por ejemplo. También se pretende dar énfasis al aspecto ético.

Lacayo explicó que al curso inicial para agentes, que es de 800 horas —equivalente a cinco meses de clases, ocho horas durante cinco días a la semana—, se agregaran los programas correspondientes a los rangos de inspector, sargento, subintendente, intendente, capitán, comandante, comisionado y comisario, con los cuales se sumarían años de estudios y estímulos salariales según se vaya progresando.
Según un sondeo hecho por LA REPUBLICA, en la Asamblea Legislativa parece haber consenso sobre la necesidad de endurecer las penas para disuadir a los oficiales de corromperse, y también sobre estimularlos con mayor capacitación y mejores ingresos.



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