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¿Podrán desacelerarse más las tasas de interés?
Menor inflación y mejora en las expectativas de los agentes estarían propiciando una reducción en el precio del dinero, aunque pareciera ser algo pasajero

Víctor Sanabria
vsanabria@larepublica.net

El comportamiento a la baja de la Tasa Básica Pasiva (TBP) en las últimas tres semanas calienta las apuestas en torno a si los intereses mantendrán esa dirección hasta finales de año, o más bien a si se tratará de una conducta transitoria.
Actualmente la básica pasiva se ubica en un 9,25%, el nivel más bajo desde finales de setiembre de 2008, gracias a las tres caídas consecutivas.
Para quienes se inclinan por la primera opción, expertos advierten que si bien las tasas han mostrado una tendencia a la baja, esta disminución no ha sido tan marcada como la desaceleración que ha presentado la inflación durante lo que va del año.
No obstante, a medida que los agentes económicos crean en que los actuales niveles de inflación sean sostenibles en el mediano y largo plazo, la historia podría ser otra.
“Esta disminución en el nivel de precios, podría llevar a un ajuste en las tasas de los títulos que se negocian en bolsa, lo que lleva a un ajuste en la captación de los bancos. Este comportamiento redunda finalmente en una reducción en la tasa básica y en las tasas activas que cobran los bancos por sus préstamos”, señaló Gina Ampieé, gerente de INS Valores.
Se debe tomar en cuenta, por otro lado, que la liquidez de la economía se ha mantenido estancada durante gran parte del año, provocando que el precio del dinero se mantenga en altos niveles e intereses reales atractivos pata el inversionista.
“Las tasas de interés se fijan mediante la oferta y demanda de dinero. La oferta se ha visto reducida como consecuencia de la continua intervención del Banco Central en el mercado cambiario”, expresó Ana Toyama, coordinadora de estrategia de inversiones de Aldesa.
Otros de los factores de tipo coyuntural que han afectado el comportamiento de los intereses son los vencimientos de bonos de deuda interna en semanas recientes, y el cambio en la regulación que obligó a las asociaciones solidaristas a trasladar sus reservas de liquidez a instrumentos del Banco Central.
Pero el efecto de estos eventos debería ser transitorio, de acuerdo con los expertos consultados, por lo que no se justifica una reducción sostenida en las tasas de interés. Máxime si la situación de las finanzas públicas no mejora, por lo que tampoco se podría atribuir una disminución en las tasas.
“Tenemos un factor de demanda de fondos por parte del Ministerio de Hacienda, que podría hacer que la reducción actual sea pasajera, pues las tasas podrían subir cuando Hacienda tenga que entrar a captar fuerte”, explicó Danilo Montero, gerente de Interbolsa.
Esa misma posición la comparte Arnoldo Trejos, subgerente comercial de Bancrédito, quien afirmó que a medida en que el Gobierno requiera recursos y participe en el mercado para atraer ahorrantes, se generará una presión en las tasas de interés ya que si los bancos requieren captar recursos para financiar sus operaciones, tendrán que ofrecer tasas de interés más atractivas.
No obstante, de cara a los dos últimos meses del año los expertos creen que todavía existe cierto margen para que las tasas puedan seguir disminuyendo. En este sentido, se tienen que analizar los riesgos externos, como que las tasas en dólares se ajusten al alza ante la caída del valor de la divisa, lo cual podría frenar el ajuste en las tasas en colones.
“Las tasas pasivas podrían disminuir dos o tres puntos más, y las activas hasta cinco puntos, aunque hay que recordar las restricciones externas para la política monetaria interna. En este momento eso es posible, mañana no sabemos”, dijo Henry Mora, economista de la Universidad Nacional.
El fenómeno que se observa actualmente en el sistema económico nacional —baja inflación y altos intereses— ha sido la constante en economías en las que al pasar de inflaciones relativamente altas a inflaciones bajas, predominan las altas tasas de interés debido a que los resultados viajan más rápido que las expectativas.
Esta situación pone a las autoridades monetarias un reto, ya que si la tasa de interés está bajando y la gente empieza a demandar más liquidez, puede existir la posibilidad de que el Banco Central no pueda proveer ese circulante adecuadamente, lo que podría provocar nuevamente que las tasas suban.

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