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Sábado 10 Mayo, 2014

Los desafíos pasan por replantearse el modelo dominante de gestión municipal, mirando que más allá de un cuadro de demandas insatisfechas hay una pesada carga


Pobreza del cantón de Turrialba


El desarrollo de Turrialba está íntimamente ligado al de su gobierno municipal y a la inserción de este en una propuesta de desarrollo regional.
Lo que supone la creación de condiciones materiales, como el principal desafío, para el cambio en áreas que requieren mayor atención en materia de servicios e infraestructura.
Cabe mencionar que la municipalidad está atrapada en prácticas y herencias que no solo comprometen su eficiencia sino también su gobernabilidad. Más allá de examinar separadamente los estilos de gestión o el tipo de prácticas, cabe detenerse en mirar el modelo de gestión institucional en el que descansan estos comportamientos.
La práctica en la administración pública ha estado, y aún conserva el dominio por el protagonismo de la forma, la jerarquía, la norma, el procedimiento establecido, en resumen por un modelo burocrático de administración y gestión que alimenta la ineficiencia o explica gran parte de los resultados de gestiones municipales anteriores.
Los desafíos entonces pasan por replantearse el modelo dominante de gestión municipal, mirando que más allá de un cuadro de demandas insatisfechas hay una pesada carga que compromete el déficit de gobernabilidad, no por falta de recursos, sino por la poca capacidad de los gobiernos municipales de asumir sus roles para impulsar procesos de desarrollo.
Pese a todo, y como si fuera poco, apareció un grupo que se autodenomina como “defensores de los ciudadanos” conocidos también como el grupo de los recursos de inconstitucionalidad que de acuerdo con sus objetivos impulsan todos los recursos posibles, según ellos porque el gobierno local no tutela los derechos constitucionales de los ciudadanos.
Estos “defensores” al momento han cerrado empresas y detenido decenas de obras de construcción, y proyectos de inversión, frenando la iniciativa empresarial para contratar esas manos laboriosas, deseosas de trabajar, por mero ego, miopía, y protagonismo local, que en nada beneficia.
Adicionalmente hay poco o nada de incentivos a los empresarios locales para que emprendan o inicien nuevos proyectos y algunas de las empresas familiares datan de muchos años, por lo que todavía sus negocios conservan aquella estructura desactualizada con la que iniciaron los abuelos.
Está claro que no es conveniente para el cantón que ese grupo de ciudadanos siga con esa política de acoso o bien de intimidación, porque algunas empresas afectadas cerraron con las implicaciones sociales que eso significa y otros no invierten ni llegan porque existe una amenaza latente.
Finalmente, el gobierno municipal encara el reto de superar esas tensiones y amenazas bajo un cambio en su modelo de gestión institucional.
Lo que implica cambios en la forma de gestionar los servicios municipales, ingresando en otros ámbitos de la problemática local para intervenir los altos niveles de pobreza y de subdesarrollo que azotan la región.

Luis Fernando Allen Forbes

Director ejecutivo
Asociación Salvemos El Río Pacuare
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