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Arias y Chinchilla abrazan la misma bandera, pero difieren en prioridades

PLN en el poder, pero sin continuidad

En al menos una decena de temas se cambió el rumbo

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Cualquiera creería que la elección consecutiva de dos candidatos de un mismo partido es sinónimo de continuidad, pero con esta administración ocurrió todo lo contrario.
Muchos de los proyectos que Óscar Arias dejó encaminados o inconclusos, fueron desechados por su sucesora Laura Chinchilla, quien prefirió hacer borrón y cuenta nueva.
A falta de 15 meses para que termine el actual gobierno, es claro el distanciamiento en las gestiones de ambos mandatarios, a pesar de que ambos son liberacionistas.
En al menos una decena de temas, Chinchilla relegó a segundo plano los proyectos de Arias, y otros los envió al baúl de los recuerdos.
El programa Avancemos —plan estrella de la administración Arias Sánchez—, es el más claro ejemplo de ello. En su lugar la Presidenta creó la Red Nacional de Cuido, su prioridad de inversión social.
El proyecto de ley para abrir a la competencia el mercado eléctrico es otro caso, el texto fue sustituido en el seno del Congreso por otro nuevo, que al final no caló entre los diputados.
La misma suerte corrió el plan fiscal que Arias promovía a través de Guillermo Zúñiga, quien había sido su ministro de Hacienda.
Chinchilla también varió el rumbo del país en cuanto a seguridad, y enfocó su gestión a mejorar este aspecto; los cambios se palparon a la brevedad, a tal punto que la percepción de inseguridad va en descenso constante, al igual que las cifras de criminalidad.
La ausencia de continuidad además se refleja en las relaciones tanto a lo interno como a lo externo del país.
En suelo nacional Chinchilla abrió las puertas a los sindicatos y estrechó relaciones con la oposición, algo que no hacía a menudo Arias. Por el contrario, en su representación enviaba a su hermano Rodrigo Arias.
Con la Iglesia católica ocurrió algo similar, el expresidente siempre mantuvo una relación fría y distante, mientras que su sucesora estableció lazos de amistad y hasta negocia un nuevo concordato con el Vaticano.
En política exterior también hubo cambios. Entre otras cosas se suavizó el trato con que se manejaba al mandatario nicaragüense Daniel Ortega y se dio un giro desconocido a las relaciones que el país sostiene con el resto de naciones, tal como reveló el último informe Estado de la Nación.
Donde sí hay continuidad es en los proyectos de infraestructura, la megaterminal de contenedores de Moín que construirá la firma APM Terminals aunque avanza a paso de tortuga sigue en pie, al igual que los proyectos viales que se financiarán con los $850 millones del BID.

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Natasha Cambronero
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