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Se deben diversificar los visitantes y para ello hay que preparar al país para un turismo ecológico que se liga naturalmente con el cultural y el agrario

Planes turísticos… no ocurrencias

Cuando hace muchos años se vio que Costa Rica podía desarrollar lo que se llamó la industria sin chimeneas, es decir, el turismo, se estaba vislumbrando un verdadero potencial para un territorio pequeño como el nuestro pero rico en bellezas naturales y gente feliz y cordial.
Así, se iniciaron planes como las concesiones que dieron vida a proyectos ambiciosos que podrían haber servido para mostrar una ruta hacia un desarrollo vigoroso y positivo basado en el ecoturismo, el turismo agrario y el cultural, naturalmente ligados entre sí. Estos planes, sin embargo, aunque desarrollaron proyectos, se vieron desvirtuados a lo largo de los años por diferentes situaciones negativas que los afectaron. Guanacaste se volvió un gran laboratorio donde se probó hacer de todo.
La realidad es que el modelo que explosionó en la costa del Pacífico fue el de sol y playa, un turismo masivo con infraestructura para ello, que nada ofrecía de nuevo, como no fueran las maravillas de nuestras playas, algo que el turista del mundo puede también encontrar en otros lugares del mundo. Como era lógico de esperar, a pesar de ello hubo éxito económico. Pero este podría ser efímero.
Esto atrajo mayoritariamente al visitante estadounidense. No se implementó un plan para atender diversas preferencias y deseos de otros turistas del mundo, con diferente cultura. Luego, al sobrevenir la crisis económica se comenzó a pensar en diversificar las fuentes del turismo. Este medio hablaba de esa necesidad desde hacía ya bastante tiempo.
Hoy se habla de atraer turistas de China, un potencial enorme. Sin embargo, solo se han dicho cosas como incrementar vuelos, arreglar asuntos migratorios y posteriormente definir estrategias de promoción.
Sin embargo, nada hemos escuchado sobre lo que debe ser el primer paso, la preparación del país para un ecoturismo que nos permita conservar la “gallina de los huevos de oro”. Este puede encadenarse naturalmente con cientos de pymes y mipymes que están ansiando poder nacer o crecer, sin haber logrado que una supuesta banca de desarrollo les brindara el apoyo necesario.
Si el chino es un turista con alto poder adquisitivo que ya conoce otros destinos como Estados Unidos y Europa, y está listo para incursionar en América Latina, aquí debemos mostrarle algo bien distinto a lo que encontró en los anteriores sitios.
Nuestra cultura y nuestra protegida naturaleza marcan esa diferencia, pero tenemos que hacerlo antes de que otros destinos con la rica diversidad cultural del subcontinente se nos adelanten. Y esto exige mucho más que incrementar vuelos y tener estrategias promocionales. Exige preparar los productos que se van a promocionar.



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