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De cinco estudios realizados para combatir el tráfico en la capital son pocas las acciones desarrolladas

Plan para reducir presas lleva 30 años de atraso

• Congestionamiento vial produce pérdidas equivalentes al 3,5% del Producto Interno Bruto

• Gobierno promete acciones para tratar de reducir los tiempos de circulación en el área metropolitana

Danny Canales
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Las presas en las carreteras capitalinas crecen día a día, a pesar de que desde hace 30 años están engavetados por lo menos cinco estudios contratados para agilizar el tránsito.
Esos análisis recomendaron desde la ampliación de la red vial hasta la construcción de un tren rápido, la habilitación de carriles exclusivos para el transporte público, la sustitución del sistema de semáforos y la reducción del número de buses que ingresan al centro comercial de San José.
No obstante, a los gastos realizados por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (Mopt) para definir las acciones para combatir los embotellamientos, durante todo este tiempo son pocas las medidas que se han puesto en marcha, lo que ha llevado a duplicar los tiempos de recorrido en algunas vías josefinas en cuestión de una década.
Como consecuencia del atraso en la toma de decisiones, se estima que las presas le cuestan actualmente al país el equivalente al 3,5% del Producto Interno Bruto, es decir unos $800 millones anuales, puntualizó un informe del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos.
Esos rubros se distribuyen entre el aumento en el consumo de combustible, el mantenimiento de los vehículos, la atención de pacientes por afecciones respiratorias producto del crecimiento en la contaminación ambiental y el tiempo perdido en los embotellamientos, que podría ser empleado en otras funciones.
A eso hay que sumarle una serie de efectos secundarios que no se pueden contabilizar como el comportamiento agresivo de los conductores debido al lento desplazamiento del tránsito y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
El aumento del congestionamiento es consecuencia del auge de la flota de autos, la poca inversión en nuevas vías, el exceso de autobuses que circula en el centro de la capital, el mal estado de los caminos y del sistema de semáforos y la falta de medios de transporte alternativos.
“La causa principal del congestionamiento es la falta de acciones gubernamentales exitosas en la planificación, administración y operación del sistema”, planteó el Colegio.
Las autoridades de Obras Públicas y Transportes reconocen que ha habido atraso en la toma de decisiones para agilizar el tránsito, pero prometen acciones para disminuir el problema, que van desde la modernización de los semáforos hasta el aumento de la capacidad de las radiales y el ordenamiento del transporte.
Desde finales de la década de 1970, un estudio del Mopt recomendó crear carriles exclusivos para el transporte público, restringir la creación de parqueos públicos en esas rutas y prohibir el estacionamiento en las vías públicas.
Para 1987 se propusieron nuevas acciones dentro del Plan de Tránsito y de Transporte para la Ciudad de San José, el cual formuló soluciones para los siguientes 20 años, es decir que su vida útil se cumpliría este año.
Esa iniciativa planteó el escalonamiento en los horarios de entrada (entre 6 y las 9.30 a.m.) de los centros de estudio, entidades públicas, industrias y comercio para evitar que ingresaran al mismo tiempo y así suprimir las horas pico.
Cinco años más tarde, en 1992, se replantearon las necesidades de tránsito en la capital y se estimó conveniente la construcción de pasos a desnivel en las rotondas y en las intersecciones y de caminos alternos hacia el noroeste.
Un nuevo estudio recomendó en 1999 reorganizar el transporte público, para reducir el número de unidades que ingresan al centro comercial de San José, aprovechando que en el año 2000 vencían las concesiones de la mayoría de rutas de autobuses. Además sugería la ampliación de las rutas para el uso predominante de vehículos particulares.
La sustitución del sistema de semáforos por uno manipulado por computadora fue propuesto por un estudio contratado por el Mopt en 2001. El propósito del programa era mejorar los tiempos de recorrido por lo menos en un 20% en unas 350 intersecciones de San José.
Más recientemente, en 2004, el gobierno francés donó el estudio de factibilidad para la instalación de un tren rápido en la capital con un potencial para desplazar a unas 220 mil personas todos los días.
Los franceses plantearon un sistema que, aprovechando la red actual, conectara a la capital con Cartago, Heredia y Alajuela.
La desatención de las recomendaciones que se han venido planteando a lo largo de tres décadas ha provocado que la mayoría de las carreteras lleguen a su capacidad máxima, lo que provoca cuellos de botella durante largos lapsos del día.
Para agilizar las calles, el gobierno promete poner en marcha en los próximos años varias de las recomendaciones planteadas por los cinco estudios elaborados.
El primero de los trabajos que entrará en vigencia será la sustitución del sistema de semáforos. La empresa Semáforos de México, tiene la misión de interconectar la red el próximo mes.
El nuevo sistema de semáforos tendrá un costo de $4,6 millones y proveerá a la capital de unos 700 semáforos “inteligentes”, que permitirán alterar los tiempos de acuerdo con la demanda para agilizar las calles más transitadas.
Además, este año se iniciará la ampliación en dos carriles adicionales de tres radiales en la capital. Los trabajos se extenderán por un año y generarán una reducción en los tiempos de circulación del 50%.
Para el próximo año, por su parte, el gobierno pretende iniciar el plan de ordenamiento del transporte público y se estudia la posibilidad de dar a la empresa privada la instalación y operación del tren rápido.

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