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Viernes 16 Marzo, 2012


Con la aprobación en primer debate de la reforma fiscal, quizás la más importante de las dudas se relaciona con la entrada de recursos frescos en un estado ineficiente

Plan Fiscal… oxígeno para un estado asfixiado

Con la aprobación en primer debate de la reforma fiscal y concientes de que falta aún la unción de la Sala IV para que la Ley de Solidaridad Tributaria entre en vigencia y empiece a generar ingresos al estado, siempre quedarán dudas muy razonables sobre si fueron alcanzados todos los sectores de la sociedad que podían y deberían pagar; si en un país en donde el deporte favorito es la evasión fiscal se podrá lograr recaudar el pretendido 1,5% del Producto Interno Bruto; y por último y quizás la más importante de las dudas y que se relaciona con la entrada de recursos frescos en un estado ineficiente.
En este último punto cabe la pena traer a colación un estudio presentado por la Cepal, que señalaba que en América Latina, de los recursos que se inyectaban a los estados por organismos internacionales, solo un 20% llega al usuario final y el restante se queda en la intrincada estructura que las instituciones públicas y las ONG diseñan para justificar su existencia. Desde el pago de salarios, viáticos, compra de vehículos, combustibles, horas extras, servicios administrativos, contables, pasando por el pago de pasantías y capacitaciones, y terminando con presentaciones y publicaciones que requieren para “vender el proyecto”.
En un estado con gastos crecientes e ingresos limitados y diezmados por la evasión fiscal, con altos índices de ineficiencia y muchos compromisos por cumplir, no hay ninguna garantía para asegurar que muchos de los nuevos recursos que genere la reforma fiscal no corran la misma suerte de lo señalado por los estudios cepalinos, y que en pocos años estemos nuevamente a las puertas de un nuevo paquetazo tributario.

Ingeniero
Mynor Retana Cárdenas
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@mretanaca (f)