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Gobierno invertirá en educación, tecnología, promoción de las energías limpias y eficientes.
Plan de estímulo daría a EE.UU. más competitividad

• Programa “no está diseñado para el corto plazo, sino para el largo plazo”

El presidente electo Barack Obama se mostró confiado en que el plan de estímulo que lanzará su Gobierno hará que Estados Unidos, que está inmerso en una grave depresión, salga de la crisis “más fuerte y competitivo”.
“Gracias a este plan, estoy absolutamente confiado en que, si tomados los pasos correctos en los próximos meses, no solo devolveremos la economía a la senda correcta, sino que emergeremos más fuertes, competitivos y prósperos”, manifestó Obama en rueda de prensa en Chicago, la séptima desde que ganó las elecciones, convocada para presentar al nuevo responsable de la Secretaría de Asuntos Veteranos, el ex jefe del Ejercito Eric Shinseki.
Horas antes, en una entrevista retransmitida por la cadena NBC, Obama reconoció que la situación de la primera economía del mundo todavía “empeorará, antes de empezar a mejorar”.
En su comparecencia ante la prensa, recordó que su Gobierno lanzará un ambicioso plan de estímulo económico, del que todavía se desconoce el importe, si bien algunos expertos consideran que podría llegar a los $700 mil millones.
Por ello, explicó, el programa de estímulo que prepara su equipo “no está diseñado para el corto plazo, sino para el largo plazo”.
El presidente electo anunció el sábado, precisamente, algunos detalles del plan, como un paquete de inversiones en infraestructuras, que será el mayor puesto en marcha en el país desde que en los años 50, Estados Unidos se embarcó en la construcción de las autopistas interestatales.
Estas medidas vendrán acompañadas por otras inversiones en educación, en tecnología y en promoción de las energías limpias y eficientes.
“Por el momento, hay que ayudar a la gente que está perdiendo sus casas, sus empleos y, por tanto, su cobertura sanitaria”, expresó el presidente electo.
La economía estadounidense ha perdido 533 mil empleos en noviembre, y casi dos millones en lo que va de año.
Obama se quejó, públicamente, de que el actual Gobierno de George W. Bush no está haciendo todo lo que debiera para ayudar a las personas que pierden sus casas debido a las ejecuciones hipotecarias.
“No hemos visto hasta ahora las medidas agresivas que consideramos deben ser tomadas. Si no lo hace el Gobierno durante la transición, lo haré yo después”, aseguró Obama, quien tomará posesión el 20 de enero.
En la rueda de prensa se le preguntó también por el plan de ayuda que negocia actualmente el Congreso y la Casa Blanca para ayudar al sector del automóvil, y que podría suponer el desembolso de $15 mil millones.
“Está industria debe ser consciente de que las ayudas implicarán sacrificios, pues las compañías deben transformarse y hacerse más competitivas, así como volcarse en la fabricación de coches más pequeños y eficientes”, expresó Obama.
“No podemos dejarlos caer”, dijo, consciente de los millones de empleos que dependen de manera directa o indirecta de esta industria.
Las declaraciones de Obama se producen en un momento de especial intensidad en el Congreso, que está negociando con la Casa Blanca cómo ayudar a la industria del automóvil, que está ahogada por la caída de ventas y el endeudamiento.
En la entrevista, el presidente electo aseguró que los Tres Grandes de Detroit, como se conoce a Ford, General Motors y Chrysler, han cometido en el pasado “errores estratégicos de manera repetitiva. No han manejado la industria como debían”.
“Yo he sido un crítico muy duro, porque (estas empresas) no han sabido adaptarse a los nuevos mercados, y construir coches más pequeños y eficientes”.
No obstante, reconoció que estas firmas son “la espina dorsal de la industria manufacturera de este país, son un empleador gigantesco, millones de personas depende de ella, directa o indirectamente”.
Por tanto, “no podemos dejar que se hunda”, dijo, pero aclaró que, a cambio, las empresas tendrán que hacer grandes sacrificios.
“Debe haber ajustes a todos los niveles, desde la dirección, los acreedores, los accionistas... todos tienen que entender que el modelo de negocio que poseen no es sostenible”, dijo.
El mandatario no quiso pronunciarse sobre las declaraciones que hizo el senador Christopher Dodd, que preside el Comité de Banca de la Cámara Alta, en referencia a que el consejero delegado de General Motors, Rick Wagoner, debería abandonar el cargo por la crisis que sufre la empresa.
“Si los gestores de las empresas del motor “no entienden la urgencia de la situación y que deben adaptarse a los cambios, entonces deben irse”, puntualizó

Washington
EFE
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