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Aunque existen opciones amigables con el ambiente, los buses de las rutas intersectoriales se alimentarán con diésel
Plan contra presas agravaría contaminación

• Empresa planea importar 20 unidades que funcionan con LPG a solicitud de varias compañías de autobuses

Natasha Cambronero
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Las nuevas rutas intersectoriales, que pretenden aliviar la congestión vehicular en el centro de la ciudad, se sumarán a los elevados índices de polución que presenta el área metropolitana.
Pese a que ya existe la opción de buses alimentados mediante gas LPG y electricidad, el país sigue optando por los tradicionales medios de transporte sin considerar los riesgos para la salud pública.
Esto tomando en cuenta que las condiciones actuales son de por sí alarmantes. Solo en San José existen cinco puntos en los cuales la cantidad de dióxido de nitrógeno sobrepasa en un 50% los niveles permitidos por la Organización Mundial de la Salud para determinar cuando un aire es limpio, según un estudio realizado por la Universidad Nacional (UNA).
Estos cinco puntos son los alrededores del hospital San Juan de Dios, inmediaciones de la Catedral Metropolitana, avenida 10 por bomba La Castellana, Paseo de los Estudiantes y Barrio Cuba detrás de la Municipalidad; además coinciden en dos cosas, todos tienen gran conglomeración de vehículos y varias paradas de autobuses.
“Si se introduce esta cantidad de autobuses en un sistema de desorden como en el que estamos, entonces ahí sí habrá problema porque la contaminación en el aire será más elevada… Los vehículos están diseñados para moverse a 60 kilómetros por hora; si tienen que estar parando y conduciendo a velocidades menores, los niveles de emisión de contaminantes son más altos”, afirmó Jorge Herrera, académico encargado del Laboratorio de Estudios de Calidad del Aire de la UNA.
El humo que producen los vehículos no afectan al ambiente solamente, la salud de las personas también se ve afectada. Problemas visuales, de corazón, enfermedades respiratorias, bronquitis, alergias, infecciones y leucemia pueden estar relacionados con la emisión de gases de los automóviles, de acuerdo con otro estudio realizado por la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL).
Utilizar combustibles limpios en autobuses como el gas LPG y la energía eléctrica, pueden ayudar a combatir las desventajas que presentan los autobuses hidráulicos.
Países como España, China, Estados Unidos y recientemente Argentina han puesto en marcha la utilización de estas energías en el transporte público con el fin de combatir las consecuencias que generan al ambiente.
Sustituir los buses de diésel por este tipo de energías, aunque no ayudaría a eliminar las presas constantes en las que vivimos, por lo menos mitigaría los daños que ocasiona la emisión de gases de los automóviles.
“Nosotros tenemos la tecnología disponible pero no estamos pensando en utilizarla hasta que la contaminación ya sea insoportable. Pareciera que primero tenemos que tocar fondo con el problema para empezar a resolverlo y no resolverlo antes”, aseveró Erick Bogantes, jefe del departamento de transporte eléctrico de la CNFL.
Si bien los autobuses eléctricos y de gas LPG tienen un mayor valor que el de los que funcionan por combustión, por año es más económico utilizar este tipo de energías.
Por ejemplo, el litro de diésel cuesta ¢520, mientras que el de gas LPG ¢297, un 43% más barato.
Aunque en el país todavía no se utilizan buses
de gas LPG, la empresa Nube y Fuego espera traer 20 unidades dentro de cinco meses, ya que ciertas compañías de buses están interesadas en adquirir esta tecnología, explicó Avelino Fallas, propietario de Nube y Fuego.
Aparte de no contaminar el ambiente, los buses de gas generan un 50% menos de contaminación sónica, mientras que los eléctricos no producen ruido.
En 1996 la CNFL trajo al país el primer bus eléctrico que circuló en Latinoamérica; sin embargo desde entonces no se han vuelto a importar autobuses con esta tecnología mientras que en México y Brasil ya se brinda un servicio público con este sistema.



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