Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 31 Agosto, 2016

El PUSC podría presentar una fórmula, a mi modo de ver, más arrolladora, más atractiva, con una papeleta presidencial que comprenda a Piza en la candidatura presidencial y a Rafa Ortiz en una vicepresidencia

Pizarrón

¿Piza u Ortiz?

Con frecuencia me han preguntado en estos días mi opinión sobre la lucha interna en el Partido Unidad Social Cristina (PUSC), para definir su candidatura presidencial, con miras a las elecciones de 2018.
Para mí está claro que Rodolfo Piza Rocafort es un gran candidato presidencial para este partido. En la campaña de 2014 destacó quizá como el mejor preparado para gobernar el país, de los candidatos que en esa campaña participaron, con el mayor y mejor conocimiento de los problemas nacionales, de los problemas de la administración pública y de la institucionalidad costarricense, con soluciones que sabía proponer y explicar didácticamente, con claridad.


Puede no estarse de acuerdo con algunos de sus planteamientos, pero no se puede negar que Rodolfo Piza sabe del reto que es gobernar el país, y está preparado para ello.
El resultado electoral que tuvo en 2014 fue muy bueno, entendiendo que asumió la candidatura presidencial, ante la emergencia que afrontó el PUSC de quedarse sin candidato oficial debido a la renuncia que hiciera de esa candidatura el Dr. Rodolfo Hernández.
La campaña la asumió Rodolfo Piza, con entereza, aplomo y distinguiéndose, poco a poco, en el curso de la misma, con el buen resultado que le produjo en número de diputados al PUSC.
El PUSC invirtió en su imagen, en su liderazgo político nacional, el caudal respectivo de los costos, nada despreciables, de la campaña electoral. Su imagen hoy tiene resonancia nacional y aparece en todas las encuestas con buen suceso, y como un gran candidato hacia 2018.
Pero, como en todos los partidos pueden aparecer otros candidatos, ya tiene a Rafael Ortiz Fábrega, diputado, quien fuera presidente legislativo de 2015 a 2016, lo que le ha dado resonancia y publicidad nacional. En términos generales es también un buen prospecto para disputar esa candidatura nacional del PUSC. Su haber es tener vigencia diaria como diputado, aunque no se haga sentir mucho su gestión, pero tiene mayor contacto con la prensa, con los periodistas, que la que tiene Rodolfo Piza como secretario general de ese Partido.
En la encuestas aparece bien posicionado, al igual que Piza, y ambos suman más que otros candidatos fuertes de otros partidos.
En un posible encuentro electoral entre el Partido Liberación Nacional y el PUSC, como fuerzas principales a enfrentar en las elecciones para 2018, por parte de todos los partidos, sea con Óscar Arias o con José María Figueres, el PUSC podría presentar una fórmula, a mi modo de ver, más arrolladora, más atractiva, con una papeleta presidencial que comprenda a Piza en la candidatura presidencial y a Rafa Ortiz en una vicepresidencia. Les quedaría por escoger la mujer que distinga esta fórmula. Harían un buen combo electoral, compensarían las mutuas falencias, equilibrarían los conceptos conservadores de Piza con los menos conservadores de Ortiz.
Por ahora veo al PUSC disputando la carrera con Liberación Nacional. Los otros partidos no tienen aún la velocidad de arranque y el posicionamiento que ya tienen en la pista electoral estos partidos.
Todos los partidos, de una u otra manera, compiten contra Liberación Nacional, con cualquiera que sea su candidato, Arias o Figueres. Si fuera otro candidato liberacionista el camino estaría más despejado para el PUSC, y probablemente todos competirían contra el PUSC, con la fórmula de Piza encabezando, y si fuera posible acompañándolo Ortiz en la vicepresidencia.
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A partir de la próxima semana seguiremos esta columna en la versión digital de La República (larepublica.net).