Piratería, fraude y confusión afligen antes de elección en EE.UU.
Segundo debate presidencial entre los candidatos Donald Trump y Hillary Clinton. Bloomberg/La República
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Ataques de piratería. Intimidación a los votantes. Injerencia extranjera. Ninguna elección en la historia estadounidense moderna ha enfrentado semejante convergencia de amenazas, algunas del siglo XXI y otras tan antiguas como la democracia.

Esto está poniendo a prueba la capacidad del gobierno federal para garantizar que el proceso esté a salvo.
Ya antes de que el ciberataque del 21 de octubre obstruyera el acceso a sitios web populares, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS por su sigla en inglés) había asignado más de 100 especialistas en todo el país para ayudar a los funcionarios electorales estatales y locales a mitigar las vulnerabilidades en materia de ciberseguridad.
Por primera vez, el FBI tendrá un puesto de mando el Día de la Elección en Washington, y el departamento de Justicia dice que estará atento a la intimidación de votantes aun después de que un dictamen de la justicia limitó su capacidad para desplegar veedores.
“Somos conscientes del alboroto en todo el país, pero también tenemos antecedentes de haber realizado este trabajo en el contexto de elecciones que pueden ser particularmente tensas”, dijo en una entrevista Vanita Gupta, responsable de la División de Derechos Civiles del departamento de Justicia. La división es la encargada de proteger a los votantes contra la discriminación sobre la base de la raza, la religión, la nacionalidad y otras categorías protegidas.
Todo esto tiene lugar en tanto el candidato presidencial republicano, Donald Trump, trata de congregar a sus simpatizantes denunciando que la elección será manipulada. Ha convocado a sus seguidores a ir a votar y observar a los votantes, algo que para algunos críticos podría desembocar en intimidación y posible violencia.
El DHS, la Oficina Federal de Investigación (FBI) y una entidad poco conocida llamada Multi-State Information Sharing and Analysis Center actuarán como punto central de priorización de emergencias del gobierno federal el Día de la Elección si se presentan problemas relacionados con piratería, con personal capacitado listo para desplegar a lugares de todo el país, dijo un funcionario del departamento de Seguridad Nacional que pidió no ser identificado hablando de las disposiciones para el 8 de noviembre.
La iniciativa incluye prepararse para que la infraestructura electoral maneje un ataque “DDoS” (Distributed Denial of Service) de envergadura como el de la semana pasada que trabó una serie de sitios web estadounidenses con un diluvio de tráfico. Hasta el momento, 42 estados y 29 organismos electorales locales y de los condados han solicitado asistencia en el área de ciberseguridad al departamento de Seguridad Nacional.
El mayor temor no es que los hackers manipulen los resultados reales de la votación -eso es casi imposible porque la mayoría de los sistemas en los lugares de votación ni siquiera están conectados a Internet- sino más bien que puedan sembrar confusión entre los votantes mediante actividades nefarias como alterar la información en los sitios web que anuncian los horarios o los locales de votación, dijo el funcionario.
Las agencias federales y los mayores proveedores de servicio de internet del país coordinarán sus esfuerzos el Día de la Elección a través del Centro Nacional de Integración de Ciberseguridad y Comunicaciones en los suburbios del norte de Virginia.
Hasta ahora, los esfuerzos destinados a proteger los sistemas electorales a nivel de los estados y a nivel local han sido positivos, dijo el funcionario del departamento de Seguridad Nacional. El departamento no anticipa problemas generalizados de votantes que se presenten a votar y descubran que se ha manipulado su información en las bases de datos de empadronamiento, dijo el funcionario.

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