Pinot Noir: la reina de los vinos tintos
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No es lo políticamente correcto, pero en esta época de #MeToo me atrevo a generalizar que el Pinot Noir representa en muchos ángulos al sexo femenino.
El Pinot Noir se presenta generalmente como un vino con una sutil y elegante acidez.
La baja profundidad de su color claro y cuerpo medio bajo se debe sobre todo a su fina y delgada piel, la cual es la que aporta el color al vino.
Cuando nos adentramos a la parte aromática, además de una notable frescura podemos tener una experiencia sumamente seductora y compleja, con aromas a arándanos, fresas, frambuesas, rosas o violetas, además de notas especiadas como clavo de olor o nuez moscada.
Contrario a lo que se supondría por su fineza, el Pinot Noir nos puede dejar una persistencia aromática en boca prolongada y seductora, lo cual nos estimula de muchas formas.
Sugiero probar los que vienen de Alemania, la Patagonia de Argentina, y varias zonas de Estados Unidos, como Oregón y California —sobre todo Napa, Sonoma Coast, Central Coast y Russian River.
Por cierto, la Borgoña de Francia es su terroir por excelencia, donde nace su historia desde hace casi dos milenios, y de donde se expandió por el mundo.
Afortunadamente, vivimos en un país privilegiado en opciones de vinos importados para todos los niveles de capacidad de consumo.
Al tener en nuestras manos el Pinot Noir, es importante resaltar que este vino se debe servir en una temperatura fresca (14 grados).
No malinterpreten si tienen una botella con tapa rosca en lugar de corcho.
En realidad, es una tendencia que cada día cobra más fuerza y es ideal para los vinos que se beben jóvenes.
Así que en la lucha por la equidad brindemos por todas ellas y mejor aún con la reina de los vinos.

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