Roberto Dobles

Roberto Dobles

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Lunes 11 Mayo, 2015

La pregunta clave es la siguiente: ¿Continuamos importando estos combustibles o buscamos producirlos aquí?

¿Petróleo nacional o importado?

El Gobierno estima que “en los próximos 50 años, Costa Rica seguirá dependiendo de los combustibles fósiles aunque se desarrollen otras alternativas”, lo que conlleva a una gran inversión continua en el desarrollo de la infraestructura petrolera nacional.
La pregunta clave es la siguiente: ¿Continuamos importando estos combustibles o buscamos producirlos aquí?
Bajo el modelo nacional actual, las caras importaciones de derivados de petróleo (dos terceras partes del consumo de energía) crecen continuamente, representan una enorme erogación de recursos (que incluyen importantes cargas fiscales que pagamos a los países exportadores de petróleo) y acarrean una alta inestabilidad y un alto riesgo económico y social proveniente de la gran volatilidad del mercado petrolero internacional.


Además, los estudios técnicos y científicos internacionales, incluyendo los estudios de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU., demuestran que el transporte de petróleo y derivados por barco (como lo hacemos en Costa Rica) es ambientalmente más riesgoso que la producción convencional de petróleo.
Los caros derivados de petróleo importados que consumimos tienen así un mayor riesgo ambiental en su transporte marítimo que si los produjéramos con petróleo nacional convencional. La evidencia demuestra que el país tiene potencial de petróleo (y gas natural) en varias partes de su territorio.
Contrario a lo que hacemos aquí, muchos países (incluyendo Noruega, y ahora Uruguay) utilizan una estrategia de desarrollo energético dual (desarrollo de todas las fuentes de energía que el país tiene, renovables y no renovables) que les permite aprovechar toda su riqueza natural para potenciar su desarrollo actual y futuro. Lo anterior antes de que el petróleo sea desplazado en el futuro por fuentes alternativas de energía en un proceso que va a durar varias décadas.
Noruega, que tiene uno de los niveles de desempeño ambiental más altos del mundo (muy por encima de Costa Rica) y es uno de los líderes mundiales en energías renovables y en la lucha contra el cambio climático, ha demostrado cómo lograr un amplio desarrollo de las energías renovables mientras que simultáneamente genera grandes beneficios fiscales, económicos y sociales provenientes de su propia producción de petróleo y gas natural para resolver los problemas de hoy y para catapultarse hacia el futuro.
Mientras que Costa Rica se estanca y aumentan el déficit fiscal, el desempleo y la pobreza, con el decreto de moratoria a la producción nacional de petróleo de agosto de 2014 se renunció a una gran parte de la riqueza nacional sin ningún estudio técnico y científico, lo que impulsa aún más las nefastas importaciones de derivados de petróleo.
Si Noruega hubiera decretado una moratoria a la producción de petróleo, nunca hubiera alcanzado los altos niveles de progreso social y de desempeño económico, fiscal, y ambiental que tiene, incluyendo el Índice de Desarrollo Humano más alto del mundo.

Roberto Dobles