Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 23 Julio, 2014

¿Por qué no aprovechar igual oportunidad que solo beneficios daría a la población costarricense?


Pizarrón

Petrocaribe II


Las decisiones más importantes y trascendentes en política exterior de los últimos años se tomaron en el Gobierno de Óscar Arias Sánchez, entre ellas, el traslado de la Embajada de Costa Rica en Israel a Tel Aviv, los reconocimientos diplomáticos del Estado Palestino y de la República Popular China, el restablecimiento de relaciones con Cuba, el fortalecimiento de relaciones con países árabes, y con algunos africanos, sin dejar de lado la lucha por los Derechos Humanos, por la democracia, contra las dictaduras y gobiernos autoritarios, contra el armamentismo mundial y el impulso del Tratado Internacional para limitar la producción de armas, ya aprobado.
A ello sumó la decisión de ingresar a Petrocaribe, iniciativa del presidente Hugo Chávez de Venezuela, que no afecta el Pacto de San José por el cual se nos venden 18 mil barriles diarios de petróleo.
Me tocó gestionar, como Embajador recién llegado a Venezuela, en julio de 2008, la solicitud de ingreso a Petrocaribe. A finales de julio, en la Cumbre de Maracaibo, representaron a Costa Rica el canciller, Bruno Stagno; el ministro de Energía, Roberto Dobles, y el presidente de Recope, José León Desanti.
En esta reunión, a la que al canciller Stagno le dieron trato de Jefe de Estado, se formalizó la solicitud de ingreso a Petrocaribe por parte de Costa Rica. Los trámites subsiguientes fueron lerdos, y en cierta manera, a mi modo de ver, entorpecidos por el propio Gobierno de Venezuela, que tal vez no veía con buen suceso la incorporación de Costa Rica a ese foro energético, por ser presidente del país Óscar Arias, con quien Hugo Chávez cruzaba lanzas de vez en cuando. En este trámite solo faltaba la firma de los presidentes del Acuerdo para el ingreso final de Costa Rica con plenos derechos en Petrocaribe.
Como parte de las relaciones surgidas en Petrocaribe en ese momento se solicitó elevar nuestra cuota de 18 mil barriles, garantizados por el Pacto de San José, a 30 mil barriles diarios con Petrocaribe, lo cual era una gran ventaja para el país en las condiciones de venta y pagos en servicios y bienes con que se puede hacer. Esto no se ha resuelto aún, pero sigue siendo una necesidad nacional.
En lo que se plantea actualmente sobre Petrocaribe lo correcto no es solicitar el ingreso, que ya fue hecho, sino continuar el trámite de ingreso hecho por el Gobierno de Óscar Arias para que se apruebe dicha solicitud y salir beneficiados de ese Acuerdo energético.
De los casi 20 países que forman parte de Petrocaribe solo Nicaragua, Guyana y República Dominicana han recurrido al uso de la compensación de pagos con alimentos con casi un millón de toneladas de productos como azúcar, novillos, vaquillas, pastas alimenticias, atún, frijoles, arroz, carnes, fructuosa, ropa y prendas de algodón. Es entendible que solo estos países tengan esa capacidad de intercambio. Costa Rica tiene mayor capacidad productiva y económica que ellos para ofrecer leche, carnes, textiles y otros alimentos, que son de mucha necesidad en Venezuela.
Solo en Nicaragua, Venezuela ha contribuido a instalar 11 plantas eléctricas, que aquí también se necesitan, y en varios de estos países han impulsado la construcción de Refinadoras o alianzas estratégicas con refinadoras existentes.
¿Por qué no aprovechar igual oportunidad que solo beneficios terminará dando a la población costarricense?


Vladimir de la Cruz