Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 16 Julio, 2014

La discusión que se quiere impulsar sobre pertenecer o no a Petrocaribe es un error del Gobierno de Solís, o de quienes le asesoran


Petrocaribe  I

El Acuerdo de Cooperación Energética, llamado Petrocaribe, impulsado por la República Bolivariana de Venezuela, bajo la presidencia de Hugo Chávez, y continuado con Nicolás Maduro, nació el 29 de junio de 2005, tras el Acuerdo de Cooperación Energética, suscrito originalmente por 14 naciones del Caribe.
Hoy Petrocaribe tiene 19 países, de los 34 que constituyen la OEA, o 32 de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, que durante este año, 2014, Costa Rica tiene la presidencia Pro Tempore, iniciada en el Gobierno de Laura Chinchilla y continuada con Luis Guillermo Solís.
Petrocaribe agrupa entre otros a Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y Las Granadinas, Surinam y Venezuela. El nuevo Gobierno de El Salvador solicitó ingreso como miembro  pleno.
En Petrocaribe participan jefes de Estado y de Gobierno, presidentes y ministros responsables de las áreas energéticas y petroleas de los países miembros. Tiene miembros de pleno derecho y observadores o invitados, como Bolivia, Guatemala y Ecuador.
Petrocaribe es un pacto de integración regional. El  presidente Chávez, y actualmente Maduro, le dieron y afirmaron ese sentido, más allá del petróleo, al considerarlo la base posible de la creación de una Gran Zona Económica del Caribe, con la intención de lograr en ella el desarrollo económico y comercial justo, donde los países que participan obtengan beneficios mutuos en la fórmula ganar-ganar, y lograr también de esta zona geográfica uno de los ejes vitales del mundo. En esta perspectiva Venezuela también ve posibilidades de inversión directa en los países, como modelo complementario, más allá del petróleo.
Con la muerte del presidente Chávez esta iniciativa no cayó. Venezuela sigue promoviendo sus enormes reservas de crudo como fuente de progreso nacional y regional, dentro del concepto de multipolaridad, y solidaridad, como se mueven hoy las relaciones internacionales.
Por esta iniciativa, que tiene varios años de fructífero trabajo, estos pequeños países tienen asegurado su abastecimiento petrolero bajo condiciones preferenciales, que  incluyen préstamos a largo plazo y la opción de pago parcial mediante servicios o bienes, como parte de esta cooperación y solidaridad estratégica.
Petrocaribe suaviza los términos de las respectivas facturas energéticas, y facilita la creación de fondos nacionales destinados a programas sociales y alimentarios, entre otros rubros según la importancia estratégica o económica que los países signatarios y participantes determinen de acuerdo con sus propias necesidades.
La discusión que se quiere impulsar sobre pertenecer o no a Petrocaribe es un error del Gobierno de Luis Guillermo Solís, o de quienes le asesoran.
La decisión de estar allí les compete por Constitución Política al Presidente de la República y su Ministro de Relaciones Exteriores. Sacar esa decisión de ese ámbito es reducir la capacidad de poder y de decisión del propio Presidente.
Se debe  continuar el trámite de lo que el Gobierno de Óscar Arias hizo en 2008, cuando solicitó y gestionó el ingreso formal a Petrocaribe.

Vladimir de la Cruz