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Ante la importancia en la economía nacional del tema de los combustibles, LA REPUBLICA invitó a Roberto Dobles, ministro de A
mbiente y Energía, a debatir con Fred Blaser, presidente de República Media Group, sobre los beneficios y los riesgos de entrar en el acuerdo venezolano Petrocaribe

Petrocaribe beneficia al país


El 66% de la energía que consume Costa Rica proviene de petróleo importado, y tres cuartas partes de los hidrocarburos se destinan a la movilización de personas y mercancías. El diésel, con un 44% del total, es el combustible que más se consume en el país, mientras la gasolina alcanza el 33%, de manera que entre ambos suman el 77% de las importaciones de hidrocarburos; el resto lo consumen en su mayoría empresas e
industrias que lo utilizan para generar electricidad, entre otros.
Durante 2007 el país debió invertir $1.440 millones en la compra de combustibles, y este año la inversión se estima que podría alcanzar los $2.800 millones, el doble; esto equivale a que el país deberá invertir en hidrocarburos la tercera parte de sus exportaciones.
Pero la crisis petrolera no implica solamente un asunto de precios, sino también de seguridad en el suministro, pues cada día hay menos reservas probadas disponibles en el mundo a la vez que el consumo aumenta, no solo para refinar combustibles sino también, y cada día más, para la elaboración de diversos productos, como fertilizantes, agroquímicos, plásticos, cosméticos, etcétera.
Ante ello, el Gobierno de la República está implementando diversas medidas que garanticen a los ciudadanos el contar a presente y futuro con los combustibles líquidos que requieren el progreso social y el desarrollo nacional, procurando las cantidades debidas al mejor costo posible.
Una de estas medidas es la de considerar la posibilidad de aceptar la invitación que se recibió por parte de las autoridades venezolanas, para formar parte de Petrocaribe, y acceder a las facilidades de financiamiento a corto y largo plazo y pago diferido que contempla; además de poder pagar con bienes y servicios nacionales como, por ejemplo, con productos agrícolas.
Petrocaribe es un acuerdo de cooperación energética propuesto por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, creado oficialmente el 29 de junio de 2005, y del que actualmente forman parte 18 naciones; entre
estas, Nicaragua, Honduras, República Dominicana y Guatemala, a las que se les garantiza el suministro de petróleo con grandes facilidades de financiamiento.
Los mecanismos de pago que ofrece Petrocaribe son: Financiamiento a largo plazo (a 25 años, un 60% de financiamiento cuando el precio del petróleo supera los $100/bbl, y un 70% si supera los $150/bbl. Con un periodo de gracia de dos años y un interés del 1% anual).
Financiamiento a corto plazo (a 90 días, el 40% restante si el precio del petróleo supera los $100/bbl, el 30% restante si el precio supera los $150/bbl).
Reitero que adicionalmente a estas condiciones blandas a largo plazo, Venezuela podrá aceptar que parte del pago se realice con bienes y servicios.
Actualmente la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope) paga la factura petrolera a Venezuela, nuestro principal proveedor, a un plazo de ocho días calendario.
Pero la organización va más allá, por cuanto procura asegurar la coordinación y articulación de políticas de energía incluyendo petróleo y sus derivados, gas, electricidad, su uso eficiente, cooperación tecnológica, capacitación y desarrollo de infraestructura energética, así como el aprovechamiento de fuentes alternas, tales como la energía eólica, solar y otras.
Además, conlleva la cr
eación de un fondo que permitirá utilizar el dinero que se ahorre y sus intereses en proyectos energéticos, que implementaría el país para disminuir la dependencia petrolera; adicionalmente, una parte de este fondo se utilizará para el financiamiento de programas sociales y económicos.
Entonces, ante la crisis petrolera que enfrenta la mayoría de las naciones y por las muchas ventajas que ofrece formar parte de este acuerdo, sin duda pertenecer a Petrocaribe va a beneficiar al país y a todos sus habitantes.


Dr. Roberto Dobles Mora
Ministro Ambiente y Energía (MINAET)



El petróleo barato sale caro

No hay almuerzo ni petróleo gratis.

En caso de aceptar la oferta venezolana de unirnos al acuerdo Petrocaribe, evitaríamos un incremento en el precio de los combustibles, el cual no sería crítico para la economía nacional.
A cambio, estaríamos presionados a compartir la visión del mundo del presidente Hugo Chávez, que es dañina tanto para el país
como para la región.
Como individuo, Chávez tiene el derecho de ser socialista.
Como presidente y líder del partido político mayoritario de su país, tiene el derecho, bajo las limitaciones constitucionales, de imponer un sistema socialista en Venezuela, sin importar cuán extremo sea.
En el área de la agricultura, por ejemplo, su administración ha dicho que el Estado debe dictar “las medidas de orden financiero, comercial, transferencia tecnológica, tenencia de la tierra, infraestructura, capacitación de mano de obra y otras que fueran necesarias para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento”.
El problema consiste en que la meta de Chávez es la de exportar su doctrina al resto del hemisferio a través de la Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe (ALBA).
Una estrategia para llegar a esta meta es exigir a los países que participan en Petrocaribe unirse al ALBA, tal como Honduras acordó hacerlo la semana pasada.
Pero, ¿deseamos asociarnos a un sistema que falló tan ruinosamente durante tantos años en el siglo pasado en la Unión Soviética y Europa Central?
No hay duda de que la iniciativa Petrocaribe luce atractiva a primera vista.
Comprar el petróleo vene
zolano con un descuento de hasta un 60% con respecto al precio mundial, representaría un ahorro de unos $400 millones al año al precio de ayer de $107 el barril, bajo el supuesto de que Venezuela siga supliéndonos 18 mil barriles diarios, tal como actualmente lo hace.
Además, el otro 40% del precio no sería pagadero hasta que transcurran 25 años, a una tasa de interés de tan solo el 1%.
No obstante, salvo que Costa Rica invirtiera el valor del descuento en actividades productivas durante un lapso muy largo (lo cual nadie puede garantizar), nuestros hijos, que tendrán la obligación de reembolsar el saldo, quizás no verían el acuerdo con Petrocaribe como una solución muy atractiva.
A final de cuentas, sería más productivo para Costa Rica pagar el precio real por el petróleo, al igual que casi todo el resto del mundo.
No ahorrar ese monto de $400 millones dolería; sin embargo, no significaría un golpe tremendo para un país cuya producción anual registró más de $25 mil millones el año pasado, según datos del Banco Mundial.
Además, el efecto económico real probablemente sea menor.
Si el precio mundial estuviera por debajo de $100 el barril, no solo pagaríamos menos sino que también recibiríamos un descuento más pequeño (del 50%), de modo que el ahorro anual logrado a través de Petrocaribe sería menor de $300 millones.
Otro asunto es que conforme sigamos adoptando varias medidas de conservación, vamos a consumir menos petról
eo.
En contraste, si nos dejáramos seducir por un precio rebajado, habría poco incentivo para bajar nuestra demanda, de modo que enfrentaremos una fuerte alza en lo que pagamos por hidrocarburos, una vez que termine el acuerdo venezolano.
Tampoco existe garantía alguna de que bajo el esquema de Petrocaribe, Venezuela realmente nos envíe una cantidad de petróleo, equivalente a casi la mitad de nuestro consumo, al precio con descuento.
Si el volumen del combustible que se nos vende mediante el acuerdo fuera menor, el ahorro potencial de unirnos a Petrocaribe sería menos valioso aún.
En este caso, unirnos al proyecto bolivariano implica comprar unos galones de petróleo barato a cambio de debilitar nuestra adhesión al concepto económico que más conduce al progreso social, o sea un dinámico sector privado adecuadamente supervisado por un estado rector.
Es un precio demasiado alto.


Fred Blaser
Presidente, República Media Group
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