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Petro-solidaridad y petro-educación


En el marco de una Latinoamérica que intenta caminos para unir esfuerzos en algunos frentes que ayuden a mejorar sus economías y mitigar las dificultades, el gobierno de Brasil inicia la producción de petróleo bajo el lecho marino del Océano Atlántico, en unos yacimientos que, según el presidente Luiz Inácio “Lula” da Silva son, desde el martes de esta semana, “el pasaporte para el futuro” de su país.

Lula se ha mostrado emocionado y entusiasmado ante la prensa y el mundo por el logro de la empresa estatal Petrobrás, ya que los yacimientos, que se encuentran bajo una enorme capa de sal a más de 7 kilómetros de la superficie, iniciarán una primera etapa de la producción con 18 mil barriles por día.

En realidad Petrobrás ha dicho que la verdadera etapa piloto se iniciará en marzo próximo, en la cuenca marítima de Santos, en el enorme campo de Tupi, donde se han identificado entre 5 mil millones y 8 mil millones de barriles de crudo. Algo que el mandatario brasileño asegura que no se exportará simplemente como crudo, sino como algo con mayor valor agregado.

Al logro tecnológico de Petrobrás podría seguirle entonces el de las políticas que el presidente Lula anuncia. Pero estas no solo se refieren al hecho de exportar ese petróleo como producto industrial de mayor valor agregado, sino a la decisión de hacer que eso se revierta verdaderamente en una mejor vida para el pueblo de Brasil.

“El petróleo es nuestro, es y será de todos los brasileños y va a mudar definitivamente el rostro social de nuestro país”, dijo Lula, comprometiéndose a la solidaridad nacional.
Este sería el verdadero éxito. Que los logros de la tecnología, el crudo y toda la industrialización y avance que adquiera Brasil con ello se vieran reflejados en la desaparición de la pobreza extrema como medida inmediata y en educación de alto nivel para todos como única salida a mediano y largo plazo.

Si Luiz Inácio “Lula” da Silva lograra implementar la “petro-solidaridad” y la “petro-educación” sí se harían realidad sus palabras de que “se estará dando un salto extraordinario” en la historia de Brasil.
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