Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 28 Marzo, 2014

Decretos generando monopolios, cerrando el paso a costarricenses, productores agrícolas pagando sobreprecios, todos elementos de una explosiva mezcla que el país no debería permitir


Sinceramente

¡Pestes, negocios y monopolio!

Como sucede en los asuntos públicos, la mala atención de una peste infecciosa en los cultivos del banano generó el descontrol y avance de la plaga en el país.
Según dicen unos productores y otros, cerca de 40 mil hectáreas de cultivo se encuentran contaminadas.
Para combatir la plaga una firma costarricense ha producido bolsas para cubrir los racimos que contienen un agente que combate esta y otras plagas desde hace muchos años.
Resulta sin embargo que el ingrediente activo para combatir la enfermedad no tenía en el país su registro sanitario. El permiso temporal otorgado a una empresa extranjera y su relación socio comercial en el país comenzó de manera inexorable a cerrar puertas a otras empresas de Costa Rica.
Claro está  las empresas nacionales diligentemente se dedicaron a llenar los requisitos. Ya llenos y con el registro en mano, el Gobierno de la República decretó una Emergencia que no derogó los permisos temporales y dejó como proveedor ya con carácter definitivo a la empresa extranjera. 
Claro está que luego de muchas gestiones las empresas costarricenses lograron participar con un 2% del mercado.
No me gusta nada de esto y el Ministerio de Agricultura debería explicar de manera clara y transparente todo lo hecho, sobre todo por el castigo económico a los bananeros que han estado pagando un precio excesivamente mayor al del mercado, al productor en Guatemala.
Así las cosas se han castigado al productor de banano,   al productor de bolsas plásticas nacionales que genera empleos y paga impuestos y cargas sociales multimillonarias al país y a sus instituciones; se ha favorecido al extranjero y se ha vulnerado la libre concurrencia al mercado para competir y para producir.
No me parece justo para con los costarricenses. El Gobierno de la República y sus autoridades deben ayudar a nuestras empresas y a nuestros productores.
Vivimos en un modelo de libre comercio, pero en este caso se cerró al libre comercio un producto con serias consecuencias en el mercado.
No me gustan sobreprecios de esta magnitud, porque son parte de las ineficiencias que se agregan a la producción agrícola pero que además hacen surgir suspicacias de falta de transparencia y de corrupción en las medidas adoptadas por el gobierno.
Espero que pronto se abra el mercado. Espero que pronto se generen las explicaciones públicas del porqué del favorecimiento al extranjero más caro.
Espero que pronto diputados y ministros se aperciban que estas distorsiones generadas por el estado impiden al mercado funcionar y generan por la falta de competencia precios altos y presunciones desagradables del actuar ministerial.
Decretos generando monopolios, decretos cerrando el paso a costarricenses, productores agrícolas pagando sobreprecios, todos son elementos de una explosiva mezcla que el país no debería permitir que se produjera ni ahora ni en el futuro. Quienes deban explicar ese comportamiento deben hacerlo y con premura.

Emilio Bruce

Profesor
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