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Jueves 11 Diciembre, 2014

Es cierto que hay quienes han hecho política de la manera más amoral y déspota, pero no es acertado escribir y comer pescado, sin tener mucho cuidado


¿Peseteros o dueño de la verdad?

Mi abuela —como la abuela de don Claudio Alpízar— también tenía una frase: “Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado” y en Política —con P mayúscula—, como en cualquier otra materia, nadie puede creerse dueño de la verdad y descalificar a otros que piensen de manera distinta.
Puede disentir don Claudio Alpízar sobre la decisión que tomamos los diputados respecto del proyecto de Presupuesto de la República para el año 2015; pero lo que no se vale es insultar o degradar con epítetos a quienes creemos diferente a él.


En un reciente artículo publicado en este periódico, echa como en un mismo saco a todos los que votamos el proyecto de presupuesto para 2015, y nos califica con adjetivos que muestran una gran amargura interior y un triste resentimiento.
Creo que escribió con el hígado y no juzgó los hechos con la razón. En lugar de exponer argumentos para señalar lo que él considera errores en la aprobación del presupuesto, lanzó acusaciones infundadas, puso calificativos a las personas y a los partidos políticos, y cambió su pluma de analista por un texto carente de virtud para un análisis político.
Quiere descalificar al Partido Renovación Costarricense, pero se olvida que fue la primera agrupación que llevó a la Asamblea Legislativa a un diputado cristiano evangélico y desde entonces, la representación ha sido permanente y aumentamos a dos diputados en este periodo, por el respaldo de un sector del electorado costarricense que cree en nuestra labor.
Responderé por mis actos, daré cuenta a los electores que me honraron con el privilegio de ser diputado, pero hasta ahora mis acciones han sido congruentes con mis palabras, mis principios y mis valores.
Su artículo parece haber sido escrito por un ciudadano ajeno al quehacer legislativo, o por tantos que luego de un encuentro de fútbol se creen entrenadores y elucubran estrategias, cambios técnicos y hasta fabrican jugadas de gol que harían ganar al equipo perdedor.
Quienes conocen de verdad del quehacer en la Asamblea Legislativa saben que no existen realidades escritas en piedra; que las circunstancias cambian según los consensos, los acuerdos y desacuerdos, y que en la discusión de proyectos hay que declinar posiciones para permitir que el país avance.
En esta Asamblea Legislativa multipartidista que tenemos, estamos obligados a demostrar que los acuerdos son posibles cuando hay un propósito común y cuando está por delante el bienestar del país.
Creo que este gobierno planteó mal el Presupuesto de la República para el año 2015. Sin embargo, dejar al país sin presupuesto o en un limbo jurídico del cual no hay jurisprudencia que nos lleve a saber cuál presupuesto se debe utilizar, hubiese sido una irresponsabilidad mayor por parte de nuestra fracción y de la Asamblea Legislativa.
Es cierto que en política muchos han errado el paso y que han existido pactos logrados por prebendas. Es cierto que hay quienes han hecho política de la manera más amoral y déspota, pero no es acertado escribir y comer pescado, sin tener mucho cuidado.

Gonzalo Ramírez Zamora

Diputado, Renovación Costarricense