Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 6 Noviembre, 2012


Esperemos que el rasgarse las vestiduras de la Presidenta no sea solo una pose política y que se den los cambios de timón en los bancos públicos


Reflexiones

Persuasión moral

Uno de los instrumentos de política económica menos estudiados por la literatura es la persuasión moral, o lo que los ticos podríamos llamar “la jalada de orejas” que tradicionalmente viene del poder ejecutivo hacia alguno de los jerarcas públicos sobre uno o varios temas.
Hablo de este tema, porque precisamente escuché las duras y claras manifestaciones de la señora presidenta Laura Chinchilla a los banqueros públicos la semana anterior. Pero, ¿dónde empieza todo este entuerto que provocó semejante regañada?
Está claro, como ya lo advertimos en una anterior columna sobre el tema “Pasivas o especulativas”, que la subida de la tasa de interés pasiva del último año, esa que afecta a más de 400 mil familias costarricenses que tienen un crédito; no tiene nada de natural y que el sobresalto de la misma, va más allá de la tendencia natural provocada por el creciente déficit fiscal del país. La razón de fondo es el oligopolio financiero que incluye a públicos y privados y que se ha venido engordando en ganancias a los mismos, a costa de los ciudadanos usuarios del crédito en colones.
Tendencia que también favorece a los privados que prestan en dólares a tasas crecientes y bastante altas, considerando que el dólar sigue estando en remate en el mercado mundial de dinero.
Pero ¿por qué motivos si el propio gobierno es el que elige a los encargados de dirigir los bancos? Ahora pareciera que se sienta del lado de los ciudadanos. ¿A qué se debe que quienes son electos en juntas directivas y gerencias de los bancos públicos se olvidan del principal, como diríamos en economía institucional, al mejor estilo de la teoría de juegos? El tema es muy claro, lamentablemente la elite financiera atiende y entiende de otros intereses y no necesariamente, los de la ciudadanía. Pero claro, podríamos preguntarnos ¿dónde está el regulador del sistema entonces? ¿Será que quienes están en las superintendencias tampoco están en función de la ciudadanía?
Como dicen en los pueblos “cuando el río suena, piedras trae”, esperemos entonces que la regañada o “jalada de orejas” a quienes al parecer se convierten en el hijo pródigo del gobierno, tenga como consecuencia que las pasivas se calmen y bajen a su nivel natural.
Esperemos que el rasgarse las vestiduras de la presidenta no sea solo una pose política y que de verdad, se den los cambios de timón en los bancos públicos que han estado engordando sus ganancias con márgenes financieros altos y con juegos especulativos en su captación de recursos.
En tanto el entuerto se resuelve, la persuasión seguirá siendo una forma de lavarse las manos y el statu quo seguirá, a pesar de las buenas intenciones de la señora Presidenta.
Si luego de tres meses las tasas de interés pasivas no bajan al menos un par de puntos porcentuales, sabremos que la pólvora no funcionó, a pesar de que al menos, por la forma como se dijo en la semana anterior, el mechero sí esta encendido.


Leiner Vargas Alfaro
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