Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 17 Diciembre, 2013

Ser más transparente y menos corrupto, o de lo contrario la factura será cobrada antes de los primeros seis meses de Gobierno (el próximo). ¡Se lo aseguro!


Perspectiva 2014

En varias de mis columnas anteriores, critiqué fuertemente la política económica de los últimos gobiernos, donde la meta era mantener a toda costa el índice inflacionario bajo; por encima de lo que esto podía significar en el empleo.
Repito… la inflación es el peor de los impuestos, pero por sí solo es únicamente un índice, y sin empleo y con hambre, de nada sirve. Hoy las estadísticas lo revelan.


También comenté que aunque se lograran las metas inflacionarias, la estabilidad en los precios no se estaba llevando al consumidor y el incremento del costo de la vida se sentía en todos los sectores sociales, pero especialmente en las clases más desfavorecidas; sin dejar de afectar de gran manera al sector empresarial y en especial al pequeño empresario.
En estos días, con toda razón, se ha vuelto a retomar con gran preocupación el déficit fiscal, que no dejará de traer grandes consecuencias a las finanzas del Estado en los próximos años.
Para el próximo presidente de la República, el pronóstico es muy complicado. Entrar a “gobernar” con la más baja credibilidad en la historia del sector político nacional, mínima posibilidad de maniobra presupuestaria, una asamblea legislativa mucho más fraccionada que la actual (ya que muchos piensan quebrar su voto) y el poder aún más concentrado en los mandos medios de las instituciones públicas.
Para enfrentar todo esto el próximo presidente de la República deberá tener un gran equipo, porque este será más que un partido de fútbol de clase mundial. Las destrezas de comunicación entre sus ministros y de negociación serán necesarias dentro de su fracción y en especial con el resto de los diputados de la Asamblea Legislativa; sin olvidar cada uno de los sectores.
Por todo lo anterior, no es sumamente importante que usted vote, sino que revise el plan de Gobierno de su candidato preferido, si es que lo tiene. Debe poner atención a su posible equipo de Gobierno, no solo vicepresidentes, sino a los posibles diputados. Ya varios de ellos tienen su puesto asegurado.
Por su parte, un sector empresarial que independientemente de quien gane las elecciones, no pretende crecer en empleo, si en reducción de gastos e inversión mínima.
Aquí viene de nuevo la pregunta, cómo este próximo equipo político multicolor, asegurará estabilizar el país y lograr un posible arranque del motor económico, sin debilitar el sector privado nacional y más bien forjando mayores posibilidades para todos.
El sector público no puede seguir creciendo desmedidamente, sin un crecimiento mayor del sector privado.
Cómo mejorar la calidad de los servicios públicos y no solo fijarse en los gastos. Cómo ser más transparente y menos corrupto, o de lo contrario la factura será cobrada antes de los primeros seis meses de gobierno. ¡Se lo aseguro!
Tendrá las cualidades el próximo Gobierno de Costa Rica para lograr gobernar o será llevado por la corriente… esto depende de su voto y su juicio y no solo de las cualidades y calidades del político.

Mónica Araya E.

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