Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 16 Marzo, 2015

Temas no faltan. Lo que falta es atenderlos


Disyuntivas

¿Personas o políticas?

Alcanzar resultados favorables en actividades públicas demanda buenas políticas, ejecutadas con eficiencia. Claro, las políticas públicas son preparadas y ejecutadas por personas. Pero, ¿solo importan las personas?
No. Aunque en el país —en los últimos años— parecemos creerlo: casi todas las informaciones y debates solo se refieren a las personas y a su legitimidad; las políticas casi ni se discuten, ni se mencionan.
En tico, parecemos más una sociedad de doñas Vinas que una democracia deliberante.
Esta no es una crítica a los medios. Claro que los incluye, pero igual cubre a los funcionarios, a políticos, a analistas y las conversaciones en el café o la cantina.
Hay honrosas excepciones: el Informe de la Comisión de Notables del gobierno anterior, los análisis de la Academia de Centroamérica, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UCR y otros de ese tipo. Pero, ¿generan discusión en nuestra sociedad? No, apenas si provocan alguna información cuando se producen.
Como lo advirtió Mario Vargas Llosa, vive la humanidad la civilización del espectáculo. Y nosotros la hemos convertido en espectáculo de telenovela simplona: los demás son reducidos a caricaturas, y basta con señalar lo torcidos que son sus propósitos.
Durante esta administración tan solo se ha discutido sobre la conveniencia de políticas públicas con relación al actual presupuesto y al levantamiento del veto a la ley de modificación al procedimiento laboral. Pero ha sido sin fin el debate sobre la ineficiencia de los gobiernos anteriores, que además se mezcla, sin distinguirlo, con las acusaciones de corrupción.
No han tenido tregua las descalificaciones al Ministro de la Presidencia, ni los conflictos entre jerarcas o entre el directorio legislativo y diputados sobre temas administrativos. Siguen llenando los escritorios del Ministerio Público las constantes denuncias contra las actuaciones de dirigentes de los partidos tradicionales y de los emergentes, ya cubiertos todos por la misma cobija.
Y desde muchos meses antes de la elección del futuro directorio, esa parece ser la preocupación principal de la Asamblea Legislativa.
Entretanto, siguen sin solución aspectos claves de la acción estatal que demandan claras políticas públicas. En educación: formación, selección y evaluación de docentes. En infraestructura: cómo acelerar el inicio y construir eficientemente las obras. En desarrollo social: cómo mejor seleccionar los beneficiarios y evaluar los programas; cómo disminuir la pobreza y la desigualdad.
En desarrollo económico: cómo aumentar el empleo formal. En hacienda pública: cómo financiar el déficit, controlar el crecimiento de la deuda y asignar eficientemente el gasto. En tramitología y burocracia: como simplificar procedimientos, bajar costos, dar seguridad a los inversionistas; y cómo mejorar la selección de personal, tener políticas salariales racionales y una evaluación efectiva de los burócratas. En salud pública: como disminuir las esperas y atender la creciente demanda de las enfermedades crónicas. En seguridad social: cómo financiar el régimen de IVM, limitar el monto y el crecimiento de las pensiones con contribución estatal. En seguridad ciudadana: cómo enfrentar la creciente violencia. En ambiente: cómo alcanzar la carbono neutralidad y adaptarnos al cambio climático.
Temas no faltan. Lo que falta es atenderlos.

Miguel Ángel Rodríguez