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Los robos cada vez más violentos y la penetración de las drogas en todos los estratos de la sociedad acabaron con la paz de los costarricenses

Perdimos la paz

Los robos cada vez más violentos y la penetración de las drogas en todos los estratos de la sociedad han trastornado a tal punto la vida de los costarricenses que, a pesar de los problemas económicos debidos a la actual crisis, lo que más les preocupa es la criminalidad, según la última encuesta de CID-Gallup para este medio. Es fácil comprenderlo. Lo primero es poner a salvo la vida.
Sin embargo, esta conclusión no parece coincidir con quienes tienen que tomar decisiones puesto que no se ha decidido hacer algo, real, efectivo, para devolverles a las personas su derecho a la seguridad tanto en sus casas como en los sitios públicos.
No queremos decir que dicha decisión y su posterior ejecución sea algo fácil. Lo que destacamos es la ausencia de un plan nacional que actúe con eficiencia sobre las diversas variables a tomar en cuenta desde lo preventivo y lo represivo para revertir la peligrosa y muy grave expansión de la criminalidad.
Crece en el país el número de quienes, por diversas circunstancias, caen en la delincuencia. Desde los que comienzan a hacerlo para obtener algo con qué subsistir en la miseria y desesperanza, hasta los que son víctimas de la ignorancia y la falta de educación, incluso hay quienes entran a la delincuencia o en la estructura del narcotráfico por obtener dinero fácil, por ambición desmedida.
Por eso es un conjunto de medidas, represivas y preventivas lo que Costa Rica necesita. Una sociedad con mayor grado de equidad, de distribución de la riqueza y educación, genera núcleos familiares propicios para la formación humana sobre la base de los mejores principios.
Los países en donde sus gobernantes tomaron la decisión de hacerlo lo consiguieron. Nada impide lograrlo aquí. Una fuerte y acertada decisión política en ese sentido tendría, sin duda, el apoyo de la mayoría de los costarricenses. A esto solo podrían oponerse probablemente los delincuentes y quienes son víctimas de la corrupción. Pero es con el resto, la amplia mayoría, con quienes se lleva adelante un plan nacional de esta magnitud.
A la luz de la encuesta mencionada, esto debería ser prioritario hoy y ocupar a quienes aspiran a gobernar el país.
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