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Menos del 4% en carteras administradas
Pensiones sin afectarse por inmobiliarios
La rigidez de estos fondos no afecta la liquidez de los portafolios de pensiones

Aunque la mayoría de las carteras de pensión incluye en sus portafolios participaciones de fondos inmobiliarios, el
porcentaje de estos es tan bajo que no representa un problema para la
liquidez de las carteras.
Los fondos inmobiliarios son inversiones en activos inmobiliarios
(edificios, terrenos, entre otros) que a través de la figura de fondo de inversión permiten participar en una proporción en los bienes inmuebles que posee, recibiendo beneficios por rentas periódicas por los arrendamientos y plusvalía por la apreciación en el tiempo del activo.
Estos fondos ofrecen altos rendimientos en condiciones normales, sin embargo su liquidez pueder verse restringida en el corto plazo, ya que son fondos cerrados.
Esto quiere decir que tienen un máximo de participantes y por ende para que un inversionista pueda entrar al portafolio, otro debe salir y viceversa.
En una coyuntura de crisis financiera, en el que los instrumentos de renta variable son poco aceptados en un mercado de valores reducido, como el caso de Costa Rica, las posibilidades de liquidez son limitadas.
Inversionista consultó a varios participantes del mercado sobre el comportamiento de estos instrumentos en época de crisis, sobre todo la posibilidad de transarlos en mercado secundario.
“Se puede presentar iliquidez pero no es del todo extrema, y podría aumentar su liquidez a medida que se mejoren las condiciones”, comentó José Chaves, gestor de carteras de BCR Pensiones.
En cuanto a las condiciones que se deben cumplir para que estos instrumentos sean parte del portafolio, deben pasar por un proceso de análisis, en el cual se les evalúan ciertas características como la calificación de riesgo, el nivel de ocupación, la composición de la cartera que indique el tipo de inquilino, zona geográfica y los futuros proyectos, además del rendimiento en comparación con la industria y un análisis de sensibilidad ante cambios en las variables financieras y económicas.
En la industria, este tipo de producto se encuentra en las carteras del Régimen Obligatorio Complementario (ROP), el Fondo de Capitalización Laboral (FCL), y los fondos Voluntario en Colones y Dólares.
El máximo permitido por la normativa de acuerdo con el Reglamento de Inversiones de las Entidades Reguladas establece que se podrá invertir hasta un 10% del saldo total de cada fondo en títulos de participación de fondos financieros y no financieros, estableciendo una restricción de no invertir más de un 5% del saldo total de cada fondo en un mismo fondo de inversión.
“Las inversiones a largo plazo en este tipo de activos cumplen varios
objetivos: recibir rentas periódicas (de ahí la importancia de los niveles de ocupación, ubicación y tipo de arrendatarios), diversificar en activos cuya valoración no se vea afectada por los efectos de tasas de interés en el mediano plazo y plusvalías en el largo plazo invirtiendo en activos cuyo retorno esté ligado al sector real de la economía”, comentó Lucía Fernández, gerente de IBP Pensiones.
En la actualidad los fondos inmobiliarios representan una concentración cercana al 4% del total de las carteras, siendo esta proporción reducida, si se compara con los posibles efectos en el valor de las carteras por las variaciones en los precios de estos instrumentos.
“Comparar las posiciones de los fondos inmobiliarios como títulos comprometidos, dada su iliquidez, es algo exagerado, ya que estos instrumentos no se han dejado de negociar, aunque en volúmenes pequeños.
No obstante, la liquidez de estos instrumentos se encuentra limitada, dado el contexto financiero que se está observando en este momento”, agregó Chaves.
Cabe resaltar que por su naturaleza los fondos de pensiones son carteras de largo plazo. Por este motivo, las restricciones de liquidez que puedan sufrir los instrumentos que las componen durante periodos cortos, no tendrán un efecto permanente en el portafolio.
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