¿Pensiones o Tensiones?
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¿Pensiones o Tensiones?

La reciente crisis de los mal llamados países PIGS, (por las siglas de sus nombres en inglés, Portugal, Irlanda, Grecia y España), ha generado una fuerte preocupación en los mercados y gobiernos, sobre todo de aquellos que se precian de tener planes generosos de pensiones para sus ciudadanos.
Un ejemplo de esto es España, donde los economistas temen que la nación hispana no pueda cubrir en los próximos 15 o 20 años los planes de pensión de sus súbditos, lo que podría poner en riesgo la seguridad social de millones de españoles que confían y esperan su pensión para disfrutar de un merecido retiro.

Situación igual tienen los griegos, los cuales han recibido con molestia e indignación la noticia de la revisión de los beneficios de seguridad social en virtud de la baja viabilidad actual de poder mantener el ritmo necesario para cubrir todas las necesidades futuras de los ciudadanos.
Esta situación preocupa aún más al observar el creciente problema de seguridad social (sobre todo en medicina), que atraviesa Estados Unidos y que podría costarle la reelección al presidente Obama.
Lastimosamente, el país pareciera no quedarse atrás en este sentido, al observar las diversas informaciones y cifras difundidas por los medios de comunicación en torno a la seguridad social de los costarricenses ante la delicada situación financiera de la CCSS.
No obstante, los mercados financieros parecieran estar optimistas, ya que estas deficiencias abren las puertas de par en par a los llamados planes de pensión y jubilación que hoy en día han comenzado a innovar y ya no solo ofrecen el tradicional seguro de vida, sino que agregan a sus atractivos beneficios adicionales con pólizas de HCM, accidentes y otras.
Algunos analistas estiman que la adquisición de estos planes, agregaría a los particulares un descuento promedio en sus ingresos cercano al 20% que tendría que ser destinado a cubrir estas carencias.
En este sentido, consideramos que se abre la oportunidad para aprovechar la apertura de seguros para dar cabida a una serie de planes que permitan no solo cubrir los gastos propios de la vejez, sino también de la ausencia de seguridad social estatal en caso que esta se presentara.
Quizás la mayor recomendación en este sentido sería para los gobiernos, que debería sincerar sus cuentas y manejar mejor sus finanzas y que no se vean tentados a incrementar las cargas sociales para cubrir sus propias deficiencias.
Para el inversionista y el ciudadano común, lo más atractivo es comenzar lo más temprano posible, ya que mientras más tarde empiece, más cuesta arriba se le hará contar con una pensión que le permita un retiro digno.

Alfredo Puerta, MBA
[email protected]


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