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Pensiones

Presupuesto y ahorro voluntario para el retiro

Algunos lectores me han consultado sobre el peso que tiene en la tasa de ahorro voluntario para el retiro, aspectos como la educación de los hijos, la adquisición de una casa o un vehículo y otras grandes compras que comprometen los ingresos y el porcentaje de los ingresos dedicados a la jubilación.

Es un hecho que las personas están enfrentadas a decisiones diarias, donde el establecer prioridades es un proceso constante. Sin embargo, el dilema consiste en racionalizar este proceso teniendo como horizonte diferentes espacios de tiempo que involucran el corto, mediano y largo plazo. Por nivel de incertidumbre, el largo plazo tiende a vislumbrarse como algo lejano y, comúnmente, de último en la escala de prioridades. Así que las decisiones que involucran el corto y mediano plazo terminan por ocupar la mayoría de nuestro tiempo.

Lo anterior podría afectar el peso que el individuo le asigna a la importancia de los programas de pensiones voluntarias y dejar al futuro lejano, por el momento, a los programas obligatorios y complementarios. Ello a pesar de que nuestra sociedad ha optado por dotar de cierta seguridad en la materia al trabajador, establecimiento una serie de normativas legales que institucionalizan estos esquemas. Como lo hemos apuntado en anteriores espacios, el porcentaje de adultos mayores está creciendo en países como el nuestro, producto de un aumento en la longevidad promedio y de una disminución en la tasa de natalidad, lo que representa un reto para la sostenibilidad de los programas de retiro.

Regresando a nuestro tema, la educación de los hijos y, en general, las grandes compras, generan necesidades crecientes de financiamiento que se cubren con deuda. Esto podría motivar cuestionamientos sobre la planificación de grandes salidas de caja asociadas con la adquisición de compromisos familiares y de otro tipo.

En este sentido, con la finalidad de determinar su tasa de ahorro voluntario para el retiro, lo correcto es incluir lo relacionado con dichas demandas en sus renglones presupuestarios. Sería un absurdo proyectar sus flujos de dinero en un contexto disociado de la dinámica económica real en que están inmersas las personas, especialmente, en tiempos de incertidumbre.

Juan Carlos Pérez Herra
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