¿Pensión complementaria o auxilio de cesantía? Operadoras piden revisar objetivo del FCL
“La idea de la Supen es que los ahorros de los trabajadores, se trasladen cada cinco años a las pensiones complementarias obligatorias”, indica Álvaro Ramos, jerarca de esa institución. Archivo/La República
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Antes de prohibir a los trabajadores el retiro del Fondo de Capitalización Laboral (FCL) cada cinco años, se debe definir claramente si ese fondo es un auxilio de cesantía, un complemento de la pensión, o bien, simplemente un ahorro.

Las operadoras de pensiones por el momento no están a favor, ni en contra de los planes de la Superintendencia de Pensiones (Supen), de limitar el retiro de los recursos únicamente cuando se finalice la relación laboral, sin importar si es por despido o por renuncia.



Esto, porque al crearse la Ley de Protección del Trabajador hace 15 años, la inclusión del FCL en la ley fue una propuesta de último momento, que se hizo para despejar las dudas de los sindicatos sobre la normativa, ya que en aquel entonces había temor de que los bancos manejaran la totalidad de las pensiones complementarias.

“No está claro qué se quiso hacer con el fondo de capitalización en su momento, por lo que ahora, lo pertinente es que la discusión empiece por ese punto, para ver después qué se hace con esos recursos.

A final de cuentas, hay que tener claro que en este tema, el beneficiado debe ser el trabajador y no las operadoras”, dijo Danilo Ugalde, director ejecutivo de la Asociación Costarricense de Operadoras de Pensiones.

Para la Superintendencia de Pensiones, el cambio es más que necesario, ya que el FCL pierde todo sentido como auxilio de cesantía, cuando se les permite a los trabajadores retirar el acumulado cada quinquenio, sin importar que muchos tienen una fuente de trabajo estable.

En ese sentido, dicho fondo se convierte en muchos casos en un ahorro que estimula el consumo, expresó Álvaro Ramos, jerarca de la Supen, que confirmó la presentación de un proyecto de ley en 2016.

La idea de Ramos es que los ahorros de los trabajadores, se trasladen cada cinco años a las pensiones complementarias obligatorias.

De esta forma, los jubilados disfrutarían de una pensión más jugosa al término de su vida laboral, ya que todo el dinero que recauden mientras se mantengan activos, se adicionará a su pensión.

Para los sindicatos y algunos diputados, la propuesta sería violatoria de la libertad de disponer de los ahorros, por lo que desde ya anuncian marchas y una lluvia de mociones para oponerse al plan.

“Nos parece que el plan de la Supen es arrogante en su concepción, ya que desde esa organización le vienen a decir a los trabajadores cuándo y cómo deben gastar sus ahorros”, dijo Otto Guevara, jefe de fracción del Movimiento Libertario.

Aunque en principio el FCL se planteó como auxilio de cesantía, los sindicatos se niegan al cambio, ya que el trabajador espera con ansias esos recursos cada periodo para salir de deudas o hacer inversiones.

“La creación del FCL como parte de la Ley de Protección del Trabajador, se generó gracias a un gran acuerdo nacional y no creemos que ahora, de forma unilateral la Supen pretenda cambiar las reglas del juego”, aseveró Albino Vargas, secretario de la ANEP.

Para el próximo año, unos 193 mil trabajadores cumplirían con los cinco años de trabajo con un mismo patrono y por tanto, podrían solicitar hasta unos ¢212 mil millones, de acuerdo con la Supen.

A octubre de este año, las seis operadoras complementarias administraban ¢533 mil millones del FCL de sus clientes.

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