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Peligros latentes


El accidente aéreo ocurrido este viernes en Honduras y que tiñe de luto a Centroamérica tuvo como escenario el aeropuerto más peligroso del continente.
El aeropuerto de Toncontín está ubicado en una zona rodeada de cerros y colinas que dificultan la aproximación de las aeronaves a la pista, lo que demanda una maniobra y mayor pericia de los pilotos.
Expertos en aviación cuentan que para volar a Toncontín las aerolíneas regionales capacitan y especializan a ciertos pilotos en razón de que se trata de una terminal de restringida operación, mientras que las compañías estadounidenses asignan hasta dos pilotos para este destino.
Precisamente el viernes después del accidente, Manuel Zelaya, presidente de Honduras, ordenó que los aviones comerciales grandes que aterrizan en Tegucigalpa lo hagan en adelante en la base militar de Palmerola.
Evidentemente los riesgos que representa volar a Toncontín no toman por sorpresa a la industria aeronáutica ni a las autoridades hondureñas, lo que trae a colación la sabia frase de que es mejor prevenir que lamentar.
Resulta lamentable que una tragedia sea el detonante para que se tomen medidas y decisiones claves que en ocasiones pueden llegar a salvar vidas.
La situación de la pista del aeropuerto Juan Santamaría, que desde 21 de mayo viene denunciando LA REPUBLICA, es otro peligro al que se le debe de prestar atención cuanto antes.
La falta de luces de aproximación es una deficiencia a la que se están enfrentando a diario los pilotos y en consecuencia los pasajeros que llegan al país por esta terminal.
El riesgo, que se multiplica en esta, la época de invierno, dificulta el aterrizaje en días de densa neblina y durante las noches lluviosas.
Sin este sistema, que con frecuencia se traduce en problemas de visibilidad, los pilotos deben frustrar sus aterrizajes.
Se estima que al menos una tercera parte de los vuelos que se deben cancelar o desviar a otras terminales aéreas es a causa de la carencia del debido alumbrado en el Juan Santamaría.
Actualmente el Consejo Técnico de Aviación Civil realiza las gestiones para instalar la iluminación, sin embargo los dispositivos no estarán listos para enfrentar este invierno, un riesgo que debería recalcularse antes de que sea demasiado tarde.
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