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Buscan colocar bonos por ¢17 mil millones
Partidos tocan puertas en los bancos

Estatales valoran financiar los bonos, pero con descuento
Financiera Acobo aceptaría hasta ¢1.000 millones de bonos de la deuda política

Los partidos políticos han salido a tocar las puertas de bancos y financieras buscando adeptos para sus bonos de la deuda política, y poder financiar la campaña electoral que arrancaría en octubre.
Son bonos por un equivalente de ¢17 mil millones los que tienen que ofrecer, pero el atractivo de toda esa emisión es relativo.
Los bonos de deuda política tienen características particulares y no constituyen un título valor tradicional. La inversión por parte de los bancos en este tipo de instrumentos, es por tanto analizada como cualquier otra operación financiera, con los riesgos que conlleva, dijo Guillermo Quesada, gerente de Bancrédito.
Los compradores de estos bonos políticos, dependiendo de que sean autorizados por el Tribunal Supremo de Elecciones, podrían canjearlos por títulos del Ministerio de Hacienda a dos años y negociables en el mercado de valores.
La tasa de interés que pagan es la básica pasiva más un punto, que no se considera muy atractiva. Sin embargo, el negocio de quienes adquieran estos bonos es comprarlos con descuento, dijo Carlos Fernández, de Financiera Acobo.
La campaña electoral y los gastos fuertes se inician en noviembre, de modo que los tesoreros de los partidos políticos están visitando los bancos para que les compren bonos o gestionar créditos respaldados por estos.
Para los bancos y financieras esto plantea varios riesgos. Uno es que no le pueden comprar toda la emisión a un solo partido.
Si la expectativa de una agrupación es obtener el 10% de los votos y emite una sola serie A, por ejemplo, difícilmente se los van a comprar, pues no les alcanzaría para cubrirla con el número de votos que obtendrían. Si lanzan las emisiones con series A, B y C, la venta se tornaría más factible.
Un partido que puede obtener el 50% de los votos tiene derecho a ¢8.500 millones de la deuda política. Si emite bonos A, por ese porcentaje, la emisión es considerada riesgosa. Pero si la expectativa es de un 50% y emite un 10% en bonos A, la emisión sería apetecida.
Es de esperar que los bancos y financieras vayan a lo seguro.
Otro riesgo es que los gastos de campaña no estén bien sustentados en adecuadas contabilidades para respaldar las emisiones, lo que minimizó una reforma al Código Electoral aprobada hace 15 días.
Antes, la Contraloría tenía que refrendar todos los gastos. Actualmente basta una certificación de un contador público para que los bonos sean aceptados por el Ministerio de Hacienda.
Un riesgo más es que si una emisión no se logra sustentar en las votaciones, el monto autorizado se prorratea entre los compradores de los bonos, con pérdidas para todos. El último riesgo es que si un partido no logra el 4% de los votos y tampoco saca al menos un diputado, los bonos no valen.
Todos los bonos políticos están penalizados con un descuento en función de la serie y otros factores de riesgo.
El atractivo de esas tasas de interés de descuento va de un 3% a un 10%, dependiendo de las emisiones, dijeron banqueros consultados por LA REPUBLICA.
El Código Electoral establece que el Gobierno contribuirá al financiamiento de los partidos con un 0,11% del Producto Interno Bruto del año trasanterior a los comicios, equivalente en esta ocasión a ¢17 mil millones.

Wilmer Murillo
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