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Población de la zona es censada para excluirla de proyecto turístico
Parque Calero da primeros pasos

Ambientalistas visitan región para su reforestación

El plan que pretende convertir a isla Calero-Portillo en un parque nacional comienza a dar los primeros pasos para su puesta en funcionamiento.
Junto a los estudios de impacto social, económico y ambiental, arrancó el censo a la población de la zona.
La intención es saber quiénes realmente tienen derechos de tierras y excluirlos de los linderos de lo que será una nueva área de conservación ambiental.
De momento, se ha documentado que solo dos familias poseen escrituras de tierras y otras 14 personas contarían con derechos de posesión en las márgenes, donde tienen ganado de engorde.
Mediante planos e imágenes satelitales que se actualizan anualmente, se determinará quiénes son dueños de una porción de las 15 mil hectáreas que conforman Calero.
“La mayoría de las tierras son del Estado, pero algunas personas tienen derechos, estamos verificando la información. Hay gente que dice que está ahí y es muy interesante, porque les muestro el plano y les digo que no están. Algunos quieren aprovecharse de la situación”, explicó René Castro, ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones.
Al mismo tiempo, se analiza cuál será el impacto económico del proyecto en la zona y cuáles otros negocios se instalarán, pues algunos vecinos buscan emplazar una gasolinera y restaurantes, para abastecer a los eventuales turistas.
Con el proyecto del parque nacional, se pretende que esa zona no vuelva a estar desprotegida y se eviten nuevas invasiones.
Para ello, se quieren crear senderos y colocar puentes de hamaca sobre los humedales, para que los guardaparques y policías puedan monitorear el área.
Además se dará acceso a la población para que conozca la biodiversidad de ese sector de la frontera norte.
Inicialmente, las obras se desarrollarían casi en la totalidad de las 15 mil hectáreas que conforman la isla, a excepción de las 300 hectáreas que se disputan con Nicaragua en la Corte Internacional de Justicia.
La esquina noreste de Calero no entraría dentro de los planes del nuevo parque nacional hasta que el alto tribunal con sede en La Haya (Holanda) no resuelva la denuncia interpuesta por Costa Rica en 2010 contra el vecino del norte, por daño ambiental y violación a la soberanía nacional.
No obstante, en el momento en que la querella sea resuelta, la idea es que esa zona también forme parte del proyecto.
Convertir esa región limítrofe en un parque nacional no le generaría inconvenientes al Poder Ejecutivo, ya que no se requeriría una ley de la República, solo sería necesario un decreto de la presidenta Laura Chinchilla.
Mientras se avanza con los estudios de factibilidad de este proyecto —que en estos días sería presentado formalmente—, cada vez más se intensifican las labores de protección ambiental de la isla.
Cada fin de semana ingresan a la zona varios grupos de voluntarios que reforestan y cuidan el área fronteriza al río San Juan previendo posibles efectos del invierno que se avecina.
Paralelamente, funcionarios del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones trabajan en la reforestación de las 300 hectáreas que fueron invadidas y devastadas por civiles y militares nicaragüenses desde 2010.
El programa de restauración se contempla que dure dos años, periodo en el cual se sembrarían entre 200 mil y 250 mil especies nativas de la zona.
En la primera etapa, que durará cuatro meses, participarán más de 800 voluntarios y 100 expertos del Ministerio.
Los primeros trabajos se centrarán en Calero, pero posteriormente se expandirán a toda la margen costarricense del río San Juan para mitigar el impacto ambiental que ocasionó la carretera de 160 kilómetros que el Gobierno construyó para resguardar la línea fronteriza.

Natasha Cambronero
[email protected]
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