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Paranoia tecnológica

• El miedo al terrorismo y la pérdida de los derechos civiles impulsan un improbable drama de acción

Control total
(Eagle Eye)
Dirección: D.J. Caruso. Reparto: Shia LaBeouf, Michelle Monaghan, Rosario Dawson, Billy Bob Thornton. Duración: 1.58. Origen: EE.UU. 2008. Calificación: 5.

Colaborando por segunda vez con el divo emergente Shia LaBeouf, el director D. J. Caruso parece intencionado en seguir homenajeando al genial Alfred Hitchock. Si su película anterior “Paranoia” (Disturbia, 2007) era una variación juvenil de “La ventana indiscreta” (Rear Window, 1954), la flamante “Control total” podría ser una modernización de “Intriga internacional” (North By Northwest, 1959), con referencias más o menos directas a otros clásicos del maestro del suspenso.
El miedo al terrorismo y la pérdida de los derechos civiles, impulsan el mecanismo narrativo de un drama de acción que comienza a lo grande, creando mucha expectativa; y luego se desinfla por sí solo, mientras la trama se torna cada vez menos misteriosa y más improbable.
Jerry Shaw es un joven común y corriente, cuyo hermano gemelo acaba de fallecer. Justo cuando sus problemas económicos parecen haberse resuelto milagrosamente, él es lanzado a una situación de vida o muerte. Acusado de subversivo y acorralado por el FBI, recibe una extraña llamada en su teléfono celular: una voz de mujer le da indicaciones, para evadir la persecución.
Pronto, Jerry se ve obligado a aliarse con alguien envuelto en una circunstancia similar: una madre soltera, cuyo hijo ha sido secuestrado.
Después de alcanzar su clímax espectacular en una aparatosa secuencia de fuga en automóvil, que provoca tremendos choques en cadena, el relato se va cargando de coincidencias forzadas y detalles ilógicos.
La dinámica dirección de Caruso concreta un ritmo envidiable: los eventos se dan con tal rapidez, que cuesta prestar atención a las incongruencias argumentales. No obstante, estas son cada vez más frecuentes y no tardan en salir a flote, afectando seriamente la segunda mitad de la proyección.
Además de sus deudas con Hitchcock, el guion incluye un sinnúmero de elementos copiados de otros títulos como “Enemigo público” (1998), “Matrix” (1999) y cuanta película de ciencia ficción se haya realizado, sobre inteligencias artificiales rebelándose en contra de sus creadores. Con razón, Steven Spielberg percibió el potencial comercial del proyecto, mas no lo asumió personalmente, limitándose a supervisar el rodaje en calidad de productor ejecutivo.
Filmada con indiscutible profesionalismo, “Control total” funciona como diversión pirotécnica, aunque se torna contradictoria y hasta ridícula en sus implicaciones políticas. Pretende evocar un sentimiento de paranoia tecnológica, para luego retirar lo dicho y fabricar un final feliz que no convence a nadie.

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