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Deficiente calidad en infraestructura afecta imagen internacional de Costa Rica
Parálisis aeroportuaria resta competitividad
• Seguridad jurídica es cuestionada por inversionistas que desean establecer sus operaciones

Karen Retana
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La dificultad que muestra Costa Rica para mejorar su infraestructura es uno de los elementos a los que más les temen los empresarios que piensan invertir en el país.
El ejemplo del Aeropuerto Juan Santamaría con 57 meses de atraso, y para el que aún no se vislumbra una salida, se convierte en uno de los yerros que afectan la competitividad del destino.
Prueba de ello es que en diversas mediciones internacionales donde aparece Costa Rica figura como principal debilidad el estado de la infraestructura, haciendo hincapié en el tema aeroportuario.
La incapacidad de cerrar el capítulo y dar marcha a las obras de renovación ha provocado incertidumbre entre algunos empresarios extranjeros, interesados en abrir operaciones en el país pero que temen por la seguridad jurídica local.
Por el momento la Contraloría tiene plazo hasta el 29 de este mes para definir si acepta que Houston Airport System (HAS) asuma las operaciones o de lo contrario sería el Estado quien podría tomar las riendas.
“Los inversionistas estadounidenses se han quejado de los fallos para cumplir compromisos contractuales, como en el caso del Juan Santamaría”, resaltó el Nacional Trade Estimate Report, informe sobre comercio e inversión preparado por el Gobierno de Estados Unidos.
Este tipo de críticas son recurrentes en la Coalición de Iniciativas para el Desarrollo (Cinde), ente encargado de impulsar la inversión extranjera directa al país.
“En materia de infraestructura nunca hemos quedado bien, el caso que más se vislumbra es el del aeropuerto por no encontrar una
salida en poco tiempo. Indudablemente afecta la imagen, la competitividad y las operaciones de las compañías”, sostuvo Gabriela Llobet, directora general de Cinde.
Además de la inversión extranjera directa, otros sectores dinámicos como el turismo, se ven afectados debido a la incomodad que sufren los visitantes tanto al ingreso como a la salida.
“El aeropuerto es la primera impresión que el turista tiene y basado en ello puede marcar su vacación; además es la última impresión, lo que pueda hacer que una buena vacación terminé bien”, comentó Alberto López, director ejecutivo de Canatur.
Las instalaciones actuales no logran abastecer la demanda. Cuando se unen varios vuelos el área de migración se convierte en un calvario por las largas filas que se deben realizar.
“Algunos empresarios que visitan el país para evaluar una posible inversión local se muestran asombrados de que con sectores tan dinámicos se cuente con una infraestructura de este tipo”, agregó Llobet.
Precisamente, el letargo en las obras aeroportuarias también afecta el desarrollo del comercio exterior, principalmente para las operaciones de carga y descarga.
Los cuellos de botella son evidentes a la hora de realizar la logística de productos, traduciéndose en un aumento de costos en el proceso de comercialización.
La poca disponibilidad de centros de carga y de descarga y la falta de infraestructura de frío para productos perecederos representa mayores costos en tiempo y dinero, ya que l
os aviones deben permanecer en tierra más de lo que deberían, comentó Adrián Moya, experto en comercio internacional y profesor de las universidad de Costa Rica y Nacional.
El tema de la calidad de la infraestructura es la variable que sumerge al país en las últimas posiciones del Indice de Competitividad Global 2008-2009 del Foro Económico Mundial.
Si Costa Rica dependiera de su infraestructura aeroportuaria para atraer inversión, el capital extranjero posiblemente se desviaría a destinos como Panamá, donde la modernización del Tocumen se concretó hace tres años, o incluso Guatemala que tendría el aeropuerto La Aurora, el más moderno de Centroamérica.
Sobre el tema Fernando Lara, vocero de Alterra, prefirió no referirse.

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