Enviar

Deberían existir en estos momentos la conciencia y la buena voluntad general para que, ante un llamado del Gobierno, se llegara a un gran acuerdo nacional que signifique la solución al serio problema de la deuda pública, que amenaza el comercio y el empleo


Para que la economía y el empleo crezcan

Los responsables de la economía de una familia no pueden dormir tranquilos si se encuentran amenazados por deudas que crecen día a día en intereses y ellos no han tomado medidas para reducir sus gastos y poder comenzar a pagar lo que deben.
Ese es el momento entonces en el que resulta impostergable hablar con todos los miembros del grupo familiar, incluidos los hijos que ya pueden comprender el problema, para que cada uno ponga algo de su parte y se logre equilibrar finalmente las finanzas familiares.
Esta es la situación que vive hoy Costa Rica como país, al tener una deuda pública que crece cada año y se puede volver inmanejable llevándonos a una grave crisis.
El presidente Luis Guillermo Solís, en este momento goza de un grado de aceptación grande, por lo que debería ser posible que logre convencer a ciertos sectores de la sociedad de colaborar para, entre todos, solucionar el problema y que Costa Rica pueda así “dormir tranquila” y dedicar sus recursos y energías a producir y progresar en todo sentido.
Esos sectores, los que están provocando el desequilibrio, son parte del sector público y también del privado.
El primero, ocasiona una situación insostenible con las planillas públicas y su crecimiento automático, más una serie de pluses desproporcionados de los que gozan algunos funcionarios. Estos tienen salarios muy superiores a los del sector privado, prevaleciendo así una situación de injusticia que debería cambiar.
Por otro lado, el sector privado desequilibra también las finanzas públicas por aspectos como la evasión fiscal, el no pago de los correspondientes impuestos sobre las ventas de servicios y bajos impuestos sobre la renta personal de quienes más reciben.
Deberían existir en estos momentos la conciencia y la buena voluntad general para que, ante un llamado del Gobierno, se llegara a un gran acuerdo nacional que signifique la solución al serio problema.
No obstante, no podrán quedar libradas las cosas a la buena voluntad. La administración debe contar con planes de distinto tipo para que sus controles hagan efectiva una mejor recaudación.
Así lo ha anunciado el presidente Solís y esto deberá comenzar a llevarlo a cabo su Gobierno apenas cumpla con la necesidad de verificar el estado de las diferentes instituciones, algo que en algunos casos constituye todo un ejemplo de mala administración.
Solo esto, el cobrar bien los actuales impuestos, podría evitar por el momento, quizás, la necesidad de aprobar nuevos.

 

Ver comentarios