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Costa Rica tiene las condiciones para atreverse a romper las barreras de la desigualdad social hacia una democracia equitativa, productiva y pacífica, que la saque de estadísticas negativas que afectan a toda la región

Para dar señales de madurez

La desigualdad entre ricos y pobres aumentó en América Latina en las últimas décadas. En las ciudades de la región se hacinan 127 millones de pobres, alerta un informe divulgado por ONU-Habitat.
Es esta la región más desigual del mundo. Una posición que debe llamar a la reflexión a gobernantes y gobernados. ¿Cuáles han sido las principales decisiones políticas que, en general, llevaron al subcontinente a esta situación? ¿Qué es lo que no se hizo en estos países? Hay diferencias, desde luego, pero en general todos padecen el mal. En esta condición ninguna nación puede aspirar a ser emergente.
“El país con menos desigualdad de ingresos en América Latina tiene mayor desigualdad que cualquier país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) e incluso que cualquier país del Este de Europa”, señala el documento mencionado. No es una situación de la cual alguien pueda sentirse orgulloso.
Brasil es el país menos equitativo, puesto que el 10% de los más ricos acapara más de la mitad de los ingresos (50,6%), frente al 0,8% que reciben los más pobres de la población.
México es el segundo país más desigual, puesto que el décimo de la población más acaudalado recibe el 42,2% de los ingresos, frente al 1,3% del mismo porcentaje de los más pobres.
La lista sigue y aunque Costa Rica no está entre los peores sabemos que la brecha entre los que más y los que menos tienen se ha abierto y que serían las políticas adecuadas las únicas que podrían revertir la situación.
El país necesita hacerlo si aspira realmente a sobresalir.
Distinguirse no es solo contar con ventajas como maravillosos parajes y riquezas naturales. Es administrar todo de manera que se pueda ser una democracia equitativa, productiva y pacífica. Combatir la pobreza y ampliar la clase media es trabajar para ofrecer posibilidades de estudio y empleo digno a más gente. Costa Rica tiene todas las condiciones actualmente para transitar ese camino, quizás con dificultades pero sin grandes tropiezos.

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