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PANAMA NOS COME VIVOS

El otorgamiento la semana pasada de un contrato de $1,4 mil millones para construir un metro en la ciudad de Panamá es el último avance en el programa panameño para crear una infraestructura moderna.
Mientras tanto, Costa Rica sigue a la zaga en el desarrollo de carreteras, puertos y otros proyectos, que harían más eficiente la economía y atraerían las inversiones productivas.
En una columna del New York Times de enero pasado, Nicholas Kristoff declaró que Costa Rica es el país más afortunado.
Por cierto, Costa Rica cuenta con muchos recursos impresionantes, que le sirven en la competencia económica con otras naciones alrededor del mundo, y desde luego en la región.
De hecho, en lo que a Panamá se refiere, este país se encuentra en varias formas críticas más avanzado.
Los costarricenses viven más tiempo, 78,8 años, frente a 75,5 para los panameños, según datos de Naciones Unidas.
Costa Rica tiene una tasa de alfabetización del 95,9% en comparación con el 93,4% en Panamá, otra vez sobre la base de estadísticas de Naciones Unidas.
Cuando se trata del sistema de gobierno, la Economist Intelligence Unit (EIU) considera que Costa Rica es una democracia plena, clasificada en el puesto 27 en su Indice democrático, en cuanto a la transparencia de sus instituciones públicas.
Por su parte, la EIU caracteriza a Panamá como una democracia imperfecta, y lo coloca en el lugar 43 del listado global, basado en temas como la equidad de los procesos electorales, y el derecho de los funcionarios públicos a ejercer, libres de influencia externa.
Lo negativo es que Costa Rica ha tenido éxito en hacer las cosas difíciles, tales como proporcionar una educación de alta calidad, así como los servicios universales de salud.
Sin embargo, durante varias décadas ha sido incapaz de llevar a cabo tareas relativamente sencillas, tales como la construcción de una moderna carretera o un puente adecuado.
Mientras tanto, Panamá está evolucionando rápidamente.
Entre 2005 y 2009, su crecimiento económico fue el más rápido de América Latina.
Con los ingresos adicionales, los gobiernos panameños han estado invirtiendo en las instituciones sociales, lo que con el tiempo va a mejorar el nivel de la cultura nacional.
Panamá también está invirtiendo miles de millones de dólares en infraestructura, con el objetivo de transformar al país en uno de los centros de logística líderes del mundo.
Para Costa Rica, la incapacidad de desarrollar proyectos de infraestructura durante muchos años podría haber parecido poco importante, ya que el resto de América Central no era un competidor significativo para la inversión y el empleo.
Con el desarrollo panameño, esta situación cómoda ya no se aplica.
Si Costa Rica siguiera con la política de parálisis, no solo le espera pagar un alto costo por una infraestructura sumamente ineficiente, sino lidiar con un país vecino, que atraería con las mejores inversiones, los mejores empleos y un futuro más prometedor.
Las siguientes páginas ilustran de forma gráfica cómo Costa Rica y Panamá difieren, en términos de desarrollo de sus infraestructuras respectivas.

PUERTOS
No se pueden comparar las instalaciones portuarias costarricenses con las panameñas, dada la escala de esas últimas, que atienden el tránsito del canal interoceánico.
Lastimosamente, tampoco se les puede comparar en términos de eficiencia. Los puertos de Panamá operan más rápidamente, con barcos más grandes, dado un superior servicio de grúas, así como con un mayor calado, con el resultado de que en términos relativos, las operaciones de Limón y Moín imponen un alto costo en la producción, así como en el consumo costarricense, se trata de $386 más por contenedor en Costa Rica que en Panamá, según un estudio de CAATEC de 2009.
Pese a que desde hace varios años se ha intentado negociar la modernización de los puertos de este país, los conflictos entre los sindicatos que administran la terminal portuaria y varios gobiernos han dado como resultado que no ha habido ningún avance.


CARRETERAS


Con excepción de los 40 kilómetros de vía a Caldera, Costa Rica no ha inaugurado ninguna carretera moderna en más de dos generaciones, el único avance real y significativo ha tenido que ver con la franja de la costanera del Pacífico entre Quepos y Dominical.
Mientras tanto, Panamá en menos de diez años ha logrado transformar todas sus vías más importantes, con carreteras modernas y amplias, conectando la capital con la frontera norteña, así como con Colón y con el aeropuerto Tocumen, de modo que los viajeros panameños no solamente gasten menos tiempo y combustible en sus recorridos, sino que sufren menos choques.

Transporte urbano

Este mes, el Gobierno de Panamá otorgó la construcción a partir de enero entrante de la primera línea del metro capitalino, a un consorcio compuesto por la española Fomento de Construcciones y Contratas, y la brasileña Norberto Odebrecht, mientras la francesa Alstom fabricará los vagones.

FERROCARRIL

El ferrocarril panameño, que conecta los puertos de Balboa en la costa del Pacífico, con el de Cristóbal en Colón, sobre el mar Caribe, estaba deteriorado, hasta que en 1998 se reactivó de forma eficiente bajo el nombre de Panama Railway Company, por la estadounidense Kansas City Southern Railway, operador actual de la ruta, que sigue siendo propiedad del Estado panameño.
En Costa Rica, el ferrocarril fue cerrado durante la administración de José María Figueres Olsen, ha habido varios estudios, con el objetivo de analizar cómo reactivarlo; sin embargo, hasta la fecha, ninguna iniciativa ha prosperado; por el contrario, en muchos lugares hay precaristas viviendo en la vía.
Si hubiera una reconstrucción de la operación, se estima que los trenes podrían llevar hasta un 30% de la carga, que pasa entre San José y Limón, así como entre la capital y el puerto de Caldera.

AEROPUERTOS
Mientras Costa Rica amplía sus servicios aeroportuarios a paso de tortuga, el aeropuerto internacional Tocumen de Panamá se ha convertido en un “hub” importante, que conecta más ciudades de América del Norte, Suramérica, el Caribe y el istmo, que cualquier otra terminal.
Además, Tocumen se ha ampliado mucho en poco tiempo, mientras la expansión del Juan Santamaría durante casi un década ha sido un calvario.
Desde la perspectiva del viajero, Tocumen como parte de la ampliación, cuenta con una gran variedad de opciones para la compra de artículos libres de impuesto.
Otro detalle es que Costa Rica sigue siendo uno de los pocos países del mundo que obligan al viajero a hacer fila adicional, para cancelar el impuesto de salida, en lugar de incluirlo en el costo del tiquete.

Redacción
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Colaboraron con esta nota
Danny Canales
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Ernesto Villalobos
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