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Panamá saca pecho y toma la delantera

Danny Canales
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Panamá mejoró sus vías, aeropuertos y puertos en una década, mientras en Costa Rica se sigue soñando con proyectos de hace 30 años.
La diferencia es la agilidad del Estado, tanto para trabajar obras de concesión como para aquellas desarrolladas por el propio Gobierno.
Esta situación ha llevado a Panamá a situarse un piso arriba de Costa Rica en lo que a infraestructura se refiere. Cada vez resulta más evidente el rezago nacional, mientras los vecinos celebran su capacidad de modernizarse.
Especialistas en contratación de obras públicas señalan la voluntad política, para llevar a cabo los trabajos que se necesitan, entre las principales razones por las cuales el país vecino avanza a mayor velocidad.
El Gobierno panameño sabe que para surgir debe apostar a la infraestructura y por ello creó un programa de obras claro, explicó Eric Scharf, abogado del bufete Feinzaig, Scharf & Van der Putten.
La flexibilidad de la legislación para apurar la contratación y el estímulo para la llegada de inversión extranjera son otras dos políticas a las que apostó Panamá para mejorar su infraestructura.
“En Panamá hay menos burocracia, lo que permite desarrollar los proyectos en un tiempo menor a lo que se tarda en Costa Rica”, explicó Scharf, quien destacó además el hecho de que el país del Sur entrega en tiempo récord pasaportes a los fuertes inversionistas para facilitarles el desarrollo de sus planes en esa nación.
Sin embargo, en ese último punto el especialista en temas de contratación administrativa comentó que no todo es positivo en la desregulación panameña, pues explicó que “a como llegan inversionistas buenos, también permite el ingreso de personas indeseadas”.
Otra diferencia, que a criterio del especialista hay entre ambos gobiernos y hace que las obras en Panamá se realicen con mayor fluidez, es la prioridad que a este aspecto le da esa nación.
“Mientras Panamá apuesta a la inversión en infra
estructura, Costa Rica les da más énfasis al ambiente y el turismo”, comentó Scharf.
Asimismo, dijo que no es que esté mal invertir en a
mbiente y turismo, pero en los últimos años hemos abandonado la infraestructura.
Lo anterior se demuestra en la cantidad de proyectos de infraestructura que tiene en proceso el país vecino en comparación con los que desarrolla Costa Rica.
Por ejemplo, en el tema vial los vecinos del Sur gestionan cinco obras por una inversión superior a los $600 millones, en tanto que aquí solo ha avanzado un proyecto en el que se invierten $230 millones.
Una situación semejante se presenta en los campos portuario y aeroportuario en los cuales los canaleros muestran una gran supremacía y por ahora no piensan en detener la inversión en nuevas obras.



Deporte panameño se impone al nacional

Eduardo Baldares
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El triunfo de la selección de fútbol panameña sobre su similar costarricense en la final de la Copa Uncaf pone en evidencia la situación del deporte canalero sobre el tico.
La jactancia de poseer el mejor balompié del área centroamericana le ha servido históricamente a Costa Rica como cortina de humo.
Tras ella se oculta el fracaso continuo en el vasto mundo de las disciplinas deportivas, salvo por el paréntesis abierto y cerrado por las hermanas Poll.
Pero el sol no se tapa con un dedo. Ni con una bola de fútbol. Ya ni en el deporte “rey” la Selección Nacional marca
superioridad clara con respecto a la canalera.
Hace poco más de un año los panameños eliminaron a los ticos de la clasificación hacia los Juegos Olímpicos en el mismísimo estadio Ricardo Saprissa.
Incluso los logros in
ternacionales del más laureado futbolista del vecino país de los últimos tiempos —Julio César Dely— son superiores a los de su similar local, Paulo Wanchope.
Y eso que se supone que la especialidad de Costa Rica es el fútbol, mientras que la pasión al sur la comparten béisbol y boxeo.
En disciplinas menos seguidas como el atletismo, mientras de este lado de la frontera se celebró la clasificación a semifinales del velocista Nery Brenes en Pekín 2008, al sur explotaron con el oro olímpico del saltador Irving Saladino.
Ticos en el baloncesto de la NBA, ninguno; panameños, el cuatro veces seleccionado para el Juego de las Estrellas Rola
ndo Blackman.
En Panamá hay una política estatal de educación física, encaminada a detectar talentos en las escuelas e impulsarlos al alto rendimiento, procurando encontrarles patrocinadores desde las etapas más tempranas de formación. Y lo mejor es que no se están concentrando en una sola disciplina.
¿Y en Costa Rica? “Históricamente el deporte no ha sido prioridad, y se desaprovecha la estructura del Ministerio de Educación para detectar talentos y formarlos bien”, comentó Sergio Molina, entrenador de atletismo.
En cuanto al fútbol, que sí cuenta con más respaldo económico de la empresa privada, “se invierte de más en salarios de primera división, descuidando las canchas —que se encuentran en estado miserable— y la formación de las ligas menores”, sintetizó Iván Mraz, director técnico.



El pulso por Latin American Idol


Eduardo Alvarado
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Para Margarita, la Latin American Idol 2008, el viaje de regreso a su país Panamá fue más rápido, pues su presidente le envió su avión privado a Buenos Aires. La costarricense María José regresó a su patria con un segundo lugar en vuelo comercial y vivió las incomodidades de un aeropuerto a medio terminar.
Lo que a simple vista pareció una competencia artística resultó ser un pulso de poder adquisitivo entre ambas naciones. El apoyo a las participantes se hacía mediante la compra de mensajes de texto.
Si bien es cierto, el pulso lo ganaron los panameños, los costarricenses seguían reclamando al día siguiente que durante la noche de la final hubo periodos extensos en que resultó imposible tramitar el mensaje con “Maria”.
El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), único proveedor del servicio, se defendió y aseguró que hubo momentos en que se tramitaron hasta 900 mensajes por segundo, para lo que debió preparar sus plataformas de forma inhabitual. Eso no impidió la existencia de problemas en ciertos momentos.
Mientras eso pasaba de este lado, en Panamá las dos empresas de telecomunicaciones que prestaban el servicio celular unificaron esfuerzos e incluso permitieron el envío de mensajes a quienes usan el sistema prepago.
Nunca se supo el número exacto de los mensajes con los que ganó una y perdió la otra, pero en apariencia el mayor poder adquisitivo de los canaleros se reflejó en votos.
Incluso dos candidatos presidenciales rivales se unieron en una noche para anunciar en televisión que llevaban en los bolsillos $40 mil para apoyar a Margarita.
En Costa Rica el mensaje de apoyo a María José por parte del Presidente de la República llegó acompañado de $2 mil que este desembolsó para convertirlos en mensajes. Por su parte, extraoficialmente se dijo que el Presidente panameño había aportado $100 mil.
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