Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 4 Febrero, 2008

Palmarés

Claudia Barrionuevo

Algunas pequeñas ciudades del mundo se caracterizan por sus eventos especiales cada año. Tal es el caso de Cádiz en España y su Festival Iberoamericano de Teatro desde hace veinte años. O Park City en Utah y su ya célebre Festival de Cine Independiente de Sundance, con más de dos décadas de permanencia.
Cannes es una pequeña ciudad francesa que vive del turismo gracias a su perfecta ubicación en la Costa Azul. Pero, además, se engalana año tras año —desde hace más de sesenta— con su festival de cine. Y así como a los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas en Los Angeles se les llama Oscares, a la lista de los galardonados con el prestigioso premio del festival de Cannes, la Palma de Oro, se les denomina Palmarés.
“Yo no envidio los goces de Europa” —no estoy tan segura— y por lo tanto puedo alardear de que en nuestra querida Tiquicia también tenemos nuestro propio Palmarés o Palmares con veinte años de actividad.
Me atrevo a proponer una lista de galardonados a los premios de los festejos populares de Palmares 2008.
1-Premio a la decencia femenina 1. Mis congéneres de género maravillaron al mundo cuando atacaron físicamente a los ¿atractivos? —no estoy tan segura— integrantes del grupo de ¿baile? mexicano Piel Caliente que se contorsionaban casi desnudos.
La liberación femenina en su máxima expresión se manifestó en Palmares demostrándonos lo mucho que hemos avanzado las mujeres. ¡Bravo compañeras!
2-Premio a la decencia femenina 2. Nuevamente las “modelos” o —cito de nuevo a Sabina— “la colección de tetas que hacen bulto en Palmares” se dedicaron a mostrar sus atributos naturales y agregados, desplegando un desarrollo —bueno sí, no intelectual pero desarrollo al fin— que hace algunos años —sin los avances tecnológicos— no hubiera sido posible. No importa el peso del cerebro si los kilos agregados están bien ubicados. Otro hito de superación de nuestro género.
3-Premio a la selección musical. Los organizadores escogieron con sumo cuidado a quienes integrarían el grupo de artistas internacionales que animarían las fiestas palmareñas. Entre músicos de excelente, regular y pésima calidad, no les importó que artistas de la talla de Aterciopelados o Aleks Sintek tuvieran que enfrentarse a una turba de borrachos incapaces de apreciar su calidad musical. ¡Brillantes!
Pero sin lugar a dudas la Palma de Oro máxima de las fiestas populares de Palmares se la lleva la cultura del guaro. Sí, señores: si antes las fiestas de esta ciudad se caracterizaban por su entretenimiento familiar ahora se ha logrado que el primer atractivo de dichas celebraciones sea la posibilidad de beber alcohol hasta caer. Si usted quiere emborracharse —a lo que yo no le veo ningún problema moral— ¿por qué no hacerlo en la intimidad de su hogar y sin testigos del ridículo? Lo que se estila es hacerlo en media calle de Palmares entre caballos y chinamos. La vomitada es gratis.
Y si antes —y ahora, para qué nos vamos a engañar— el problema legal de conducir con un alto grado de alcoholemia podía frenar las ansias de una buena borrachera en ese pueblo, ahora usted puede contratar un bus e ir y volver sin parar de tomar desde buena mañana.
¡Que viva Palmares!

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