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Ministro paquistaní de exteriores dice que su país cooperará para llevar ante la justicia al grupo terrorista que perpetró los atentados
Pakistán ofrece una comisión de investigación conjunta a la India

Gobierno indú atribuyó el asalto terrorista en Bombay al grupo Lashkar-e-Toiba, que lucha por la anexión de Cachemira a Pakistán

Islamabad
EFE
El Gobierno paquistaní salió al paso de la presión india al ofrecer crear una comisión conjunta para investigar los atentados de Bombay, al tiempo que cerró filas junto a todos los partidos del país, que le garantizaron su apoyo en la "defensa de los intereses de seguridad de Pakistán".
El ministro paquistaní de Exteriores, Shah Mehmud Qureshi, reiteró la intención de su Gobierno de cooperar con la India para "llevar ante la Justicia a quienes perpetraron ese atroz acto terrorista" en Bombay.
Qureshi propuso formar una comisión conjunta que estaría presidida por los consejeros de seguridad nacional de ambos países y se reuniría "lo antes posible para intercambiar información" sobre el atentado.
La India ha atribuido el asalto terrorista en Bombay al grupo Lashkar-e-Toiba, que lucha por la anexión de Cachemira a Pakistán y tiene su base en este país.
Junto a su oferta de investigación conjunta, Qureshi pidió que tanto la India como Pakistán eviten "el juego de acusaciones y propaganda hostil" que sólo beneficia a los terroristas.
El ministro trasladó su oferta a un grupo de embajadores con los que se reunió en Islamabad y la expuso a la ciudadanía en un discurso televisado, en el que aseguró que el Ejército paquistaní es "completamente capaz" de defender sus fronteras en caso de verse atacado.
El jefe de la diplomacia instó a los paquistaníes a que guarden la calma y eviten caer en una guerra de acusaciones con la India.
"Tenemos que ser pacientes y abandonar la dinámica de acusaciones", afirmó.
El Gobierno indio ha exigido al de Pakistán la entrega de una veintena de terroristas "fugitivos" que se han "asentado" en su suelo, entre ellos los jefes del LeT, Mohamed Said, y del grupo Jaish-e-Mohamad (JeM), Masud Azhar.
Al mismo tiempo, el ministro indio de Exteriores, Pranab Mukherjee, descartó que su país esté planteándose una "acción militar" contra Pakistán, sino a la espera de la respuesta a sus demandas.
Qureshi no respondió a la exigencia india de extradiciones, pero reiteró las garantías de su Ejecutivo de una "cooperación y asistencia máxima" a la India para "llevar ante la Justicia a quienes perpetraron" la masacre de Bombay.
Asimismo, recordó que los dos países sufren la lacra del terrorismo y abogó por mantener el proceso de diálogo que comenzaron en 2004 y en el que han "hecho un progreso significativo" para el refuerzo de la confianza mutua.
"Estamos convencidos de que a los pueblos de los dos países les conviene la continuación del proceso de paz y el diálogo", dijo.
De hecho, el ministro paquistaní se había reunido en la India con su homólogo indio poco antes del inicio de los ataques de Bombay, que le obligaron a acortar su visita oficial.
Pakistán ha emitido constantes condenas del atentado pero, aunque en un primer momento se mostró dispuesto a enviar a Delhi al jefe de los servicios secretos ISI, Ahmed Shuja Pasha, para colaborar en las investigaciones, finalmente dijo que había habido un "malentendido" y ofreció un subalterno.
La oferta de Qureshi precedió a la celebración de una "conferencia nacional de seguridad" convocada por el Gobierno, a la que asistieron dirigentes de todas las fuerzas políticas para consensuar la posición de Pakistán en esta nueva escalada de tensión con la India.
Tras la reunión, de más de seis horas, los asistentes aprobaron de manera "unánime" una resolución en la que condenan los ataques terroristas de Bombay de forma "enérgica".
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