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Martes, 20 de noviembre de 2018



NACIONALES


PAIS LIMPIO, PAIS SUCIO

Redacción La República [email protected] | Viernes 05 marzo, 2010



Esta semana, el país fue nombrado como el más amigable con el ambiente para los ecoturistas
Imagen limpia de Costa Rica se ensucia
Vertido de aguas negras en ríos, crecimiento de desechos sólidos sin tratamiento y contaminación de playas ponen en riesgo futuro de marca-país ecológica


A nivel internacional, el país ha logrado vender una imagen verde, lema que le ha permitido posicionarse en los primeros lugares en el mundo del turismo ecológico.
Contradictoriamente, a lo interno, la conciencia ambiental es difusa y el desarrollo económico ha significado una creciente amenaza para la preservación de los recursos naturales.


Daniel Chacón
[email protected]

País limpio

En cuanto a la imagen positiva se refiere, esta semana un estudio de la firma CMI Green, catalogó al país como el destino turístico “más amigable” con el ambiente, en la mente de los ecoturistas estadounidenses.
Reafirmando esta impresión, Costa Rica fue designada tercer lugar en conservación ambiental en el planeta, por el Foro Económico Mundial, al reconocer buenos avances en el manejo de la gestión ambiental.
Entre lo que se destaca se encuentran los programas de reforestación, lucha contra el cambio climático y la defensa de la biodiversidad.
El avance en esta materia es vital para el futuro de la actividad turística en el país, la cual representa el 7,1% de la economía, generó más de $2 mil millones el año anterior.
En la actualidad, los beneficios de mantener una buena cara ante el mundo se han traducido en 105 mil empleos directos y alrededor de 400 mil indirectos.
El encadenamiento productivo de la industria verde ha logrado que cada vez proliferen más negocios con certificaciones ambientales, aprovechando grandes atractivos naturales como rápidos, volcanes, bosques tropicales, al igual que destinos paradisiacos en ambos litorales, que lograron atraer casi 2 millones de visitantes el año anterior.
Esto ha abierto una gran cantidad de iniciativas de negocio que combinan la preservación con el hospedaje de turistas en modelos sostenibles.
En su mayoría son pequeños negocios, familiares, que aprovechan parajes que no han sido modificados, siendo este su principal atractivo.
Si bien el país tiene un territorio relativamente pequeño, reúne casi el 4,5% de la biodiversidad del mundo, cifra que difícilmente se puede encontrar en otras latitudes.
Esta posibilidad es única, al punto que ha merecido la atención de la cadena National Geographic, que recientemente filmó un documental sobre la diversidad de especies marinas.
En su documental, encontró especies únicas de coral en las cercanías de la Isla del Coco, la cual fue declarada como Patrimonio de la Humanidad.
Este interés mediático es parte de los frutos cosechados gracias a los sacrificios de generaciones anteriores, que optaron por proteger el 25% del territorio nacional.


País sucio

Pese a todo el ímpetu y exaltación publicitaria de una marca-país verde que desarrolla Costa Rica, existen amenazas crecientes sobre los recursos naturales. Nada del dinamismo turístico se podría generar sin los ríos, playas o montañas limpias.
“A la gente le gusta pensar que somos un país limpio, pero no es así. Más allá de lo legal se requiere un gran cambio cultural”, comentó Pedro León, ambientalista de Paz para la Naturaleza.
Resulta contradictorio que mientras se pregona al exterior la premisa de sostenibilidad ambiental, por ejemplo, más 250 mil metros cúbicos de aguas residuales son vertidos diariamente en el Río Grande de Tárcoles. Esta situación se repite en otros caudales.
A su vez, en el último año, 15 playas perdieron la distinción de pureza denominada Bandera Azul Ecológica, cifra importante si se considera que varias son polos de desarrollo turístico.
Por su parte, informes como el del Estado de la Nación 2009 alertan que el uso de recursos naturales supera la capacidad para reponerlos.
Para reponer la explotación actual de recursos se requeriría un 12% más de territorio nacional, exclusivamente destinado a la preservación.
Por su parte, el crecimiento de los desechos sólidos supera la capacidad para procesarlos debidamente.
“Una persona puede generar un kilo de basura por día, lo que significaría 576 mil toneladas al año”, precisó la investigadora Silvia Soto.
Procesar este volumen es complejo, cuando rellenos como La Carpio tienen apenas capacidad para 120 mil toneladas en el mismo periodo.
Asimismo, la rehabilitación y extensión del sistema alcantarillado de San José es urgente ante el inminente colapso que sufre la infraestructura.
La esperanza para atenuar el daño actual es invertir más de $17 millones en la construcción de plantas de tratamiento de aguas, para depurar el 65% de los líquidos residuales generados a diario antes de 2015.
De esta forma, el tratamiento de aguas negras que van al Río Tárcoles pasará del 3,5% al 26,8%, estimó Ricardo Sancho, presidente ejecutivo de Acueductos y Alcantarillados.
De momento, la respuesta estatal al problema es diseñar, diseñar y diseñar.