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Creciente proporción de ciudadanos come menos por razones económicas y se siente aterrorizada por el hampa
Costa Rica… ¿es aún la Suiza centroamericana?

• La preocupación por el costo de la vida deja sin dormir cada vez a más costarricenses
• En casi la cuarta parte de los hogares, alguien fue asaltado durante los últimos cuatro meses

Eduardo Baldares
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A propósito de la última encuesta de CID-Gallup cabe preguntarse qué se acerca más a la actualidad del país, si la canción original del folclorista nicaragüense Tino López Guerra —“Por ser tan linda a Costa Rica la llaman… la Suiza centroamericana”—, o la cruda adaptación del grupo nacional El Guato —“Era tan linda Costa Rica y ahora… lo lindo casi se le acaba”—.
Las actuales tendencias parecen alejar al país de la interpretación clásica para acercarla a la sombría versión de los roqueros contemporáneos.
Lo anterior porque los costarricenses se encuentran pesimistas con respecto a su futuro y están agobiados por la situación económica, así como por el miedo permanente de ser víctimas del hampa.
De acuerdo con la encuesta, en casi uno de cada cuatro hogares vive al menos una persona que ha sido víctima de la delincuencia en los últimos cuatro meses, y para colmo de males, en la mitad de los casos el hecho no fue reportado a la policía, debido a la desconfianza que se le tiene a la Fuerza Pública.
Aunque cayó drásticamente —un 18%— la proporción de entrevistados que citó la violencia y el crimen como el principal problema del país, el ítem se mantiene entre los dos principales desvelos de los ciudadanos.
Todas estas cifras parecen calzar bien con la canción de El Guato: “Salir a la calle es una tortura, mi Costa Rica ya no es la de ayer; en su meseta y por desventura, luce el desastre de su San José”.
Sin embargo, quizás el aspecto m
ás llamativo del estudio de CID-Gallup es el relacionado con el costo de la vida, que fue citado por un 34% de los entrevistados como su mayor preocupación, duplicándose con respecto a la encuesta de abril anterior.
El temor a no poder hacer frente a los gastos requeridos para pagar las necesidades básicas del hogar —techo, alimentación, salud y transporte— les quita la tranquilidad y en muchos casos ya han tenido que dejar de hacer alguna comida al día por motivos económicos.
El aumento en el costo de la vida está afectando a las familias en el país y hoy en un 46% de los hogares consideran que están financieramente peor que el año pasado.
Así las cosas, cunde el pesimismo, puesto que vislumbran que en 2009 estarán todavía peor.
El incremento de los precios no se percibe proporcional al aumento de los salarios, y ha hecho que los costarricenses disminuyan sus salidas a restaurantes y la compra de ropa.
Además, en muchos hogares de nivel socioeconómico bajo hoy dicen consumir menos arroz y frijoles, y peor aún: Un 43% de los entrevistados asegura haber dejado de hacer al menos una comida al día, debido al incremento en el costo de la vida.
“Tan linda era Costa Rica, que la Virgen de los Angeles bajó, y cuando la vio tan distinta, al cielo mejor regresó”, dice en su apertura “¿Linda Costa Rica?”, versión de 2001 de El Guato de la famosa canción original de López Guerra, que se presume fue compuesta unas seis o siete décadas atrás.
En el contexto de los decenios de 1920 y 1930, prevalecían valores como la paz, la tranquilidad y una cierta sensación de equidad. “Los más pudientes asistían a clases con los descalzos, sin distingo ni tensiones sociales”, comentó el sociólogo Francisco Escobar.
No obstante, las políticas económicas fueron cambiando, dando lugar a un distanciamiento de la brecha social, y en el abismo fue lanzada la semilla de la discordia.
Entonces la inequidad comenzó a funcionar como una especie de ácido que fue deshaciendo los valores y dejando al d
esnudo conductas injustificables.
“La honradez cede su lugar al dios Dinero. Ahora muchos jóvenes en situación de pobreza se preguntan si vale la pena sacrificarse en el estudio para tener una mediocre vida en términos de casa, carro y en general de posesiones materiales, porque ven cómo se les abren caminos más rápidos y opulentos, tales como el robo y el sicariato, pero principalmente el narcotráfico”, comentó Francisco Escobar, el sociólogo, quien explica que detrás hay adictos que posibilitan el negocio, “gente con necesidad de evadir una realidad que no les gusta y se esconde detrás de la droga”.
De hecho las autoridades de Seguridad del país están preocupadas ante lo que consideran una “pandemia” de drogadicción, la cual repercute directamente en los índices de delincuencia.
Solo en los últimos ocho meses se registraron más de 100 mil arrestos por tenencia y consumo de crack, un derivado de la cocaína. “La mayoría de estos adictos roban y asaltan todos los días para poder consumir”, de acuerdo con informaciones dadas por Gerardo Láscarez, viceministro de Seguridad a agencias de noticias.
“Para mí, estamos f
rente a una pandemia. Decomisamos droga todos los días, pero los delitos siguen aumentando, porque tenemos miles de adictos robando todo lo que puedan”, expresó.
Para Jorge Rojas, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el nexo entre las drogas y la delincuencia se viene haciendo más alarmante. “Tenemos cada vez más delitos, mucha más violencia y definitivamente las drogas están siempre de por medio”, dijo.
La inseguridad y el costo de la vida están estrechamente vinculados. “La concentración de la riqueza conlleva inequidad, y esta a su vez incentiva resentimiento social, desesperación, adicción y después criminalidad. Ahora los ricos cada vez tienen más y los pobres son más numerosos y paupérrimos, y desgraciadamente el país lejos de combatir esta propensión, más bien está consolidándola”, analizó Elizabeth Fonseca, diputada del Partido Acción Ciudadana.
No obstante, la legisladora considera que la situación es reversible. “Se deben tomar medidas de largo plazo para acortar la brecha social, dándole un papel muy importante a la educación, así como a la apertura de posibilidades reales de trabajo a la gente; segundo, habría que profesionalizar a los policías y estimularlos e
n lo económico; finalmente, las medidas inmediatas se referirían a reformar las leyes de manera que se endurezcan y haya menos impunidad”.
El legislador liberacionista Federico Tinoco fue optimista sobre este último punto, pues estima que a diferencia del tema de la agenda de implementación del Tratado de Libre Comercio, “en la que se ha notado una insistencia en irrespetar la voluntad de la mayoría mediante acciones antidemocráticas, en el tema de seguridad sí he notado una mayor anuencia a analizarlo sin politizarlo tanto”.
Incluso El Guato, al final de su pieza del género ska, deja un lugar a la esperanza: “De sus costumbres más sanas, ya sabemos que nunca más volverán, pero hay que pensar que mañana, las cosas van a mejorar”...







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