Enviar
Malas decisiones de gobiernos potenciaron vulnerabilidad que hoy se acentúa ante crisis mundial
País a merced de especulación petrolera

• Multiplicidad de factores que elevan precio de combustibles hace difícil que la tendencia se revierta
• Falta de acciones concretas contribuye a incrementar consumo de hidrocarburos, justo cuando urge disminuirlo

Eduardo Baldares
[email protected]

En un país que no se vacuna a tiempo, un resfriado de la economía internacional significa pulmonía, las medidas preventivas son un sueño y la realidad se manifiesta en forma de remedios a la desesperada. Así se ve Costa Rica a raíz del alza en los precios del petróleo.
Su de por sí inevitable vulnerabilidad, la de un país atorado en la vía hacia el desarrollo, ahora se ve potenciada no solo por el encarecimiento de los combustibles, un factor externo sobre el que no tiene control, sino por el rezago de inversiones que, de haberse realizado a tiempo, atenuarían el impacto.
Pero no. La crisis mun
dial descubre a una Costa Rica enferma, con sus arterias viales obstruidas por un creciente e insostenible flujo vehicular que consume más y más combustible, hasta que las billeteras de los consumidores aguanten, mientras el Tren Eléctrico Metropolitano brilla por su ausencia, atascado en los rieles de la burocracia.
Los récords de precios que se rompen una y otra vez también hallan a una nación atrasada en sus inversiones, para fomentar fuentes de energía autóctonas y renovables, lo que significará mayor gasto en combustibles, cada vez más caros.
La demanda de energía local crece en una tasa superior al 5,6 % al año, misma que se satisface en un 70% con hidrocarburos y un 30% con fuentes renovables locales (hidroeléctricas, eólicas, geotérmicas, solares y biológicas), según datos del Ministerio del Ambiente y Energía (Minae).
Tan alta dependencia del petróleo lleva a este ministerio a replantear seriamente el modelo energético del país, pero las obras concretas se perfilan a mediano y largo plazos y enfocadas principalmente a generación de electricidad. Se intentó profundizar el tema con el ministro Roberto Dobles y el viceministro Julio Matamoros, pero en la oficina de prensa refirieron que ambos estaban fuera del país.
A dos años de gobierno el presidente Oscar Arias reconoció en su informe del pasado 1° de mayo que el programa de modernización del Minae y demás instituciones del sector, va apenas por el 40% de un documento diagnóstico.
Arias aseguró que existe “un cronograma de acciones donde se desarrolló el proyecto de ley, quedando pendiente lo referente a la industria de los combustibles”.
Mientras esto continúa “pendiente”, cabe preguntarse si la escalada de precios del petróleo puede ser un fenómeno reversible, o por lo menos contenible. Expertos consultados por LA REPUBLICA lo ven muy difícil.
“Es poco probable, porque so
n tan diversas las causas que dispararon el precio del petróleo, que sería sumamente difícil que repentinamente varíen todas ellas. No lo veo posible en el corto plazo”, vislumbró Litleton Bolton, ex presidente de la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope).
Entre estas causas están el incremento del consumo en países como India y China, los más poblados del planeta, así como conflictos geopolíticos en zonas petrolíferas como Oriente Medio y Africa, la insuficiencia de refinerías (no necesariamente de petróleo) y el factor especulativo.
“Como este es un mercado sumamente sensible, las fuerzas especulativas están pendientes de cualquier tensión en el plano geopolítico para aumentar los precios, y en este ambiente de volatilidad todo parece indicar que la tendencia al incremento se mantendrá”, complementó Bolton, quien recordó que cuando entró a Recope en el año 2002 el barril estaba en $28, en comparación a los casi $127 que alcanzó la semana pasada.
Alvaro Barrantes, director de Energía de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), agregó que no necesariamente tiene que existir carestía para que los precios suban. “Con solo que parezca que hay faltante, o que caiga una bomba por aquí, un disparo por allá, esos son factores que generan incertidumbre y que facilitan la subida del precio”.
Otro factor sería la negativa de las grandes petroleras de fomentar estudios y exploración de nuevos pozos, así como para inc
rementar la explotación de los que están en funcionamiento. “No les interesa gastar en eso, porque están vendiendo a precios de oro”, comentó Leonel Fonseca, ex regulador general de los Servicios Públicos, quien visualiza intereses económicos muy fuertes en contraposición con el fomento de energías alternativas, como podría ser el hidrógeno.
Ante la improbabilidad de una reversión significativa de la tendencia mundial, ¿en qué situación se encuentra Costa Rica? El último informe del Estado de la Nación revela que de 664 mil carros circulando en el año 2000 se pasó a casi 1,1 millones en 2006, mientras proyectos fundamentales como las carreteras a Caldera, San Ramón, Cartago, Limón, Heredia, Anillo Periférico y el añorado tren han sufrido atrasos desquiciantes en presas burocráticas. Es decir, hay casi el doble de vehículos circulando, pero en las mismas calles y con gasolina más cara.
No obstante, las fallas en la ley de concesiones no son la única explicación. “Cuatro gobiernos anteriores al actual implementaron la política de dejar de invertir en lo social para combatir el déficit fiscal, y dejaron relegada una gran cantidad de proyectos mientras el porcentaje de uso de hidrocarburos fue en aumento. Ahora la situación mundial nos sorprende en el peor momento, cuando los precios apuntan a cifras astronómicas y algunos expertos vaticinan que pronto llegaría a los $200 por barril”, explicó Fonseca.
El ex regulador aprueba la ruptura de ese modelo por parte de la actual Admin
istración, pero lamenta que haya que tomar medidas de urgencia cuando se pudo contar con una infraestructura que amortiguara los efectos de esta crisis.
Sobre el efecto en la población, Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del Banco Central, es tajante. “Desde luego que empobrecerá a la gente, haciéndola trabajar más para consumir lo mismo”.
También hay que tomar en c
uenta la repercusión directa de la volatilidad del tipo de cambio. “Siendo el precio internacional en dólares y el del combustible para el consumo interno en colones, un encarecimiento del primero también incide en los bolsillos del consumidor nacional”, amplió Barrantes.
Bolton aporta ideas concretas a los consumidores. “Organícense de manera que los compañeros de trabajo que vivan cerca entre sí, viajen en un solo auto, y no cada uno por separado. También pueden averiguar donde trabajan sus vecinos y ponerse de acuerdo para viajar juntos en un carro”.
Al ex jerarca de Recope no le extrañaría que en cualquier momento se tengan que implementar medidas de acatamiento obligatorio para limitar el uso de carros particulares.















Ver comentarios